Archivo de Mayo de 2010

Algunos alimentos pueden generar efectos impensados en la salud

Jueves, 27 de Mayo de 2010

Es muy difícil imaginar que padecer con recurrencia migrañas, dolor de cabeza, congestión nasal, hiperactividad, fatiga, problemas en la piel (dermatitis y eczemas), cansancio y dolores articulares, sea un problema relacionado con lo que comemos.

Pero según varios estudios realizados en el mundo y la opinión de algunos expertos en nutrición consultados por lanacion.com , esos problemas, que también pueden incluir desórdenes gastrointestinales y el fracaso en las dietas para bajar de peso, son algunos de los síntomas o indicadores de sufrir intolerancia alimenticia, una dolencia que afecta a miles de personas.

“La intolerancia alimenticia se manifiesta en el cuerpo mediante una reacción adversa cada vez que se consumen alimentos o algún ingrediente, que irrita el sistema digestivo de una persona al no poder digerirlo o metabolizarlo por falta de una enzima o sustancia química que lo pueda degradar”, indica la especialista en nutrición Mónica Katz.

Y agrega: “Son rara vez peligrosas para la vida, pero al provocar síntomas mayoritariamente digestivos desagradables como nausea, distensión abdominal, dolor abdominal y diarrea, afectan la calidad de vida de las personas.

La experta añade que la intolerancia a la lactosa es la que se da con más frecuencia, aunque también las hay por ingerir conservantes, aditivos de alimentos y bebidas que incluyan sulfitos, benzoatos, salicilatos, mono glutamato de sodio y tartrazina.

“La solución es eliminar de la dieta ese ingrediente o alimento”, agrega Katz, que indica que la adecuada elección de alimentos va a depender de cada organismo para metabolizarlos, por lo que en un futuro visualiza la implementación de la nutrición personalizada. “Para ello la nutrigenómica será esencial”, aclara la especialista.

Alergia vs. intolerancia. Existe una gran diferencia entre alergia e intolerancia alimentaria, ya que para la nutricionista, la alergia involucra al sistema inmune, por lo que los síntomas aparecen rápidamente.

“Las alergias alimentarias son menos frecuentes que las intolerancias alimentarias e involucran al sistema inmune que detecta una proteína ingerida y reacciona a ella a la manera de lo que sucede frente a la presencia de una bacteria o virus. La inmunoglobulina E está involucrada en este problema ya que manifiesta una reacción a una proteína de la dieta, como por ejemplo en el maní, pescado, soja, huevos, leche, mariscos o trigo”, especifica Katz.

“En cambio, las intolerancias son reacciones debido a falta de enzimas o reacciones a sustancias, en donde cualquier órgano puede reaccionar manifestando un malestar”, agrega.

Frente a este problema, existe desde hace varios años un test sanguíneo de intolerancia alimenticia que mezcla la sangre del paciente con determinados extractos químicos para generar reacciones con los glóbulos blancos del organismo y así determinar si un alimento, colorante, conservante, químico, antibiótico y anti-inflamatorio provoca intolerancia y el grado en que esta se presenta.

La doctora Vivian Mayo es la directora médica del laboratorio Alcat, donde realizan este test sanguíneo en la Argentina, que definió a la intolerancia alimenticia como “una respuesta de tipo inflamatoria frente a algo que normalmente se come y que a otros puede no causarle ningún síntoma”.

“El hecho de conocer qué alimentos, colorantes o aditivos puedan ser los culpables de esas reacciones permitirá poder eliminarlos progresivamente en busca de un bienestar de la salud”, indica Mayo.

Con esta afirmación coincide la doctora Katz: “Creo que se trata de una técnica útil, frente a la escasez de herramientas para intolerancias alimenticias”. Mayo aclara que este test, que se utiliza en nuestro país luego de 20 años de probado éxito en Estados Unidos y Europa, sólo detecta intolerancias alimentarias. Ello significa que no se diagnostican otro tipo de enfermedades relacionadas con la alimentación, como la alergia, diabetes, enfermedad celíaca o intolerancia a la lactosa.

“Generalmente, el paciente aprende a convivir con esos síntomas en forma crónica, se siente mal pero no halla la manera de sentirse mejor. Por eso el beneficio del test es saber qué alimento hace mal para no incorporarlo en la dieta y lograr una mejor calidad de vida”, asegura Mayo.

El test. A partir de un simple análisis de sangre, el test reproduce en el laboratorio ( in vitro ) la reacción de las células frente a 150 alimentos, conservantes y colorantes de consumo habitual en la alimentación.

“Se mezcla la sangre con diversos extractos proteicos de alimentos y químicos y testeamos la reacción antígeno-anticuerpo que se daría dentro del organismo mediante los glóbulos blancos”, explicó Mayo, quien detalló que el resultado esta disponible en una semana y lo entregan categorizado en grados de colores: mucha reactividad, mediana y baja.

De esta manera, en verde aparecerán los alimentos que dieron reacción negativa y no causan problemas al organismo. A partir de los resultados, se realiza un plan de alimentación equilibrado en el que se incluyen aquellos alimentos que cada persona metaboliza fácilmente.

Fuente: La Nación

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El Yoga clásico

Sábado, 22 de Mayo de 2010

Se escribió el  Bhagavadgita hacia la misma época en que vivió Buda, cuando las principales corrientes del pensamiento filosófico de la India iban formando distintos sistemas. Uno de los sistemas “ortodoxos” fue el yoga clásico, cuyas líneas generales se resumió por escrito, hacia el siglo II d. de C., en la forma de las Sutras Yóguicas, atribuidas a Patanjali. Dos movimientos se convirtieron luego de religiones independientes: el Budismo y el Jainismo. Se separaron del Hinduismo porque se desarrollaron fuera de la influencia de su estructura jerárquica religiosa y social; ambos adoptaron muchas técnicas yóguicas, como también lo hicieron la mayor parte de las sectas que aparecieron en el interior del propio Hinduismo, en los primeros siglos después de Jesucristo.

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El Bhagavadgita

Sábado, 22 de Mayo de 2010

Esta obra, quizá la más importante y conocida sobre el yoga, data del siglo sexto a. de C. Se trata de un poema incluido en la extensa leyenda épica Mahabharata, y adopta la forma de un discurso sobre la filosofía y la práctica del yoga que el dios Krishna dirige al guerrero Arjuna.

Krishna simboliza en este caso el aspecto cósmico de Brahman. El Bhagavadgita describe distintos senderos de yoga, el yoga de la acción, de la devoción y del conocimiento. También describe las cualidades que debe poseer el yogui ideal, sea cual sea el sendero seguido. La obra se caracteriza por el énfasis que pone en lograr la liberación por medio de un vida activa. Ofrece enseñanzas espirituales que cualquiera puede seguir, y no se dirige solamente a los que renuncian al mundo para llevar una vida contemplativa.

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Malas Posturas

Lunes, 17 de Mayo de 2010

Las malas posturas que adoptamos para leer en el tiempo consagrado al estudio y las condiciones inadecuadas en las que solemos sentarnos frente a un escritorio a la hora de trabajar se cuentan entre las principales causas del dolor de espalda relacionado con músculos y articulaciones, según se verifica diariamente en consultorios de médicos y especialistas.

Tanto la repetición de tareas físicas demandantes, como el levantamiento de peso, la realización de movimientos que impliquen una gran cantidad de flexiones o, aunque parezca contradictorio, el permanecer sentados o inclinados por un largo lapso de tiempo, pueden dar como resultado la aparición de dolor de espalda.

Y es que adoptar una posición incorrecta durante un lapso de tiempo significativo, como ocurre al trabajar largas horas frente a una computadora, implica entre otras cosas una sobre-exigencia de los músculos llamados paravertebrales, que son aquellos colocados a los costados de la columna.

Y, al resultar estos músculos exigidos por encima de su capacidad de trabajo, terminan por fatigarse y producir dolor, el cual a su vez genera un reflejo que produce una mayor contractura muscular debido a que, ante la aparición de una posible lesión, el organismo inmoviliza automáticamente la zona para aplacar la sensación de malestar.

De este modo se produce un círculo vicioso constituido por la sucesión de malas posturas / aparición de contracturas musculares / aparición de dolor, que muchas veces termina en la necesidad de tratamiento médico a causa de la perseverancia del dolor.

Las zonas de la espalda afectadas por este tipo de fatiga muscular o articular son particularmente la cervical y la lumbar. Las precauciones para evitar el surgimiento de dolores y molestias en el ámbito laboral tendrán entonces como elemento fundamental una correcta elección de ciertos elementos que nos ayudarán a adoptar una postura adecuada, principalmente el asiento, pero también el escritorio y la organización del espacio laboral, al influir también la postura de los brazos y de los movimientos a realizar en la tensión final que la columna deberá soportar.

A la hora de elegir un asiento para el trabajo es recomendable optar por un modelo con altura regulable. Es fundamental no utilizar un asiento sin respaldo para trabajar. En cuanto al escritorio, este debe presentar una medida adecuada al uso que habremos de darle y, en caso de tener cajoneras externas, aún así debe conservar un cómodo espacio por debajo de la tabla para colocar las piernas. Tanto el asiento como la tabla del escritorio deben poseer bordes redondeados para de este modo evitar problemas circulatorios tanto en los muslos como en las muñecas.

Reducir molestias. La postura que debemos adoptar para reducir al mínimo las molestias derivadas de permanecer sentados durante lapsos prolongados de tiempo es la siguiente: la espalda debe descansar en todo momento sobre el respaldo de la silla, los pies deben tocar el suelo sin esfuerzo, para lo cual puede utilizarse, de ser necesario, un realce por debajo de los pies, manteniendo al mismo tiempo las muñecas y los brazos en línea recta.

En cuanto a las posturas que adoptamos para leer durante espacios de tiempo prolongados, por ejemplo durante el estudio, éstas tampoco suelen ser las adecuadas para no sobre-tensionar la columna. Por el contrario, es muy natural estudiar acostados en la cama, recostados en un sillón, mal sentados, e incluso de pie, en algún medio de transporte.

Para estudiar, lo que implica no solo leer por un tiempo prolongado, sino también producir otro tipo de movimientos -ya que a veces deben tomarse apuntes o subrayar determinadas líneas del texto, consultar varios libros a la vez, etcétera-, es fundamental, en cuanto al cuidado de la columna se refiere, sentarnos de forma cómoda, manteniendo la espalda recta, los hombros a una misma altura, los antebrazos apoyados sobre la mesa y las piernas formando un ángulo recto entre pantorrilla y muslo.

Nunca acostados. Puede suceder también que el cuerpo manifieste síntomas similares a los ocasionados por la repetición de una mala postura, pero sin derivarse de ella. En ese caso, la causa puede residir en otros factores, como el stress. Y es que las tensiones acumuladas a diario y bajo diversas circunstancias pueden terminar somatizando en la columna, produciendo de este modo una contractura de parte del músculo dorsal, de las lumbares o, lo que es más común, de las cervicales.

En todos los casos, sin embargo, si el dolor persiste aún luego de haber tomado las medidas adecuadas para corregir la postura, se debe consultar a un especialista.

Fuente: La Nación

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Trabajar demasiado es malo para el corazón

Jueves, 13 de Mayo de 2010

PARIS (AFP).- Trabajar tres horas más que la jornada normal de siete horas aumenta un 60% el riesgo de sufrir problemas cardíacos, según publicó ayer la revista European Heart Journal . Así surge de un seguimiento a once años de 6014 funcionarios públicos londinenses, de entre 39 y 61 años (4262 hombres y 1752 mujeres), sin enfermedades cardíacas previas y que participaban en un estudio llamado Whitehall II.

Durante los once años de seguimiento, 369 participantes fallecieron de una enfermedad cardíaca, sufrieron un infarto no mortal o desarrollaron angina de pecho.

“La relación entre las largas horas de trabajo y las enfermedades cardiovasculares es independiente de un conjunto de factores de riesgo medidos al inicio del estudio, como el tabaco, el sobrepeso o el colesterol alto”, precisó a través de un comunicado de prensa la doctora Marianna Virtanen, investigadora del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional, en Helsinki, y de University College, de Londres.

El estudio reveló también que quienes trabajan más horas que las de una jornada normal (de 6 o 7 horas) suelen ser generalmente hombres, más jóvenes y con puestos de mayor responsabilidad.

Pero, aunque la relación entre la horas extras de trabajo y las enfermedades cardiovasculares resultó evidente, la causa no lo fue demasiado.

Según los autores, una pista podría ser que las horas extras de trabajo afectan el metabolismo o enmascaran los estados depresivos, de ansiedad o de falta de sueño.

Otra causa podría ser lo que los investigadores llamaron el “presentismo enfermizo”, que es cuando, a la inversa del ausentismo, los empleados van a trabajar aun cuando están enfermos, sin prestar atención a los síntomas y sin consultar al médico.

Por placer

Sin embargo, los autores dirigidos por Virtanen hallaron que las personas a las que les gusta el trabajo que realizan y tienden a trabajar principalmente por placer, podrían tener menos riesgo de desarrollar alguna enfermedad cardiovascular que quienes no concurren tan a gusto a trabajar diariamente.

En el comunicado, la doctora Virtanen enumeró varios factores que explicarían aquella diferencia. Entre ellos están el estilo de vida y los factores de riesgo de la salud en general. Las largas horas de trabajo influirían en el deterioro de la calidad de la alimentación e impedirían abandonar hábitos nocivos, como el tabaquismo, o adoptar hábitos saludables, como el ejercicio.

“Otra posibilidad es que el estrés crónico [a menudo asociado con las largas horas de trabajo] afecte negativamente el organismo”, dijo.

60%
Es lo que crece el riesgo

 

Trabajar más horas que las 6 o 7 de la jornada normal aumenta la posibilidad de sufrir problemas cardíacos.

Fuente: La Nación

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Las articulaciones también ceden antes

Domingo, 2 de Mayo de 2010

No sólo las enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado aparecen cada vez con mayor frecuencia en personas cada vez más jóvenes. Lo mismo ocurre con algunas afecciones articulares, según dijo a LA NACION el doctor Federico Manfrín, especialista en ortopedia y traumatología, que disertará sobre el tema en el XI Congreso Internacional de la Asociación Argentina de Artroscopia, que comienza el miércoles en la ciudad de Buenos Aires.

“Las artrosis de rodilla, por ejemplo, se ve cada vez más temprano en parte porque la gente hace deporte hasta edades cada vez más avanzadas: antes no se veía con tanta frecuencia a una persona de 50 años jugando al tenis, y ahora uno lo ve permanentemente -comentó el doctor Manfrín-. Eso hace que las artrosis de rodilla que antes se veían después de los sesenta años ahora se empiecen a ver desde los cincuenta o desde los cuarenta.”

Por otro lado, las cada vez más populosas carreras de calle también tienen su impacto en el consultorio del traumatólogo. “Más gente practicando deportes; más lesiones de ligamentos”, aseguró el especialista. Las lesiones de ligamento cruzado anterior, según señalan la estadísticas, se producen a una tasa de 98 por cada 100.000 habitantes, pero se duplica en las personas que practican deportes.

“Como hay más gente que hace deporte, hay más gente que se lesiona los ligamentos de la rodilla, y eso a su vez hace que la artrosis llegue antes”, agregó. Esto, en suma, está bajando el promedio de edad de los implantes de rodilla.

“El último trabajo sobre el tema muestra un promedio de edad para prótesis de rodilla de 63 años, cuando hace diez años el promedio eran los 68 años de edad”, dijo Manfrín, y agregó que los implantes realizados a edades cada vez más tempranas señalan la necesidad de contar con prótesis que sean cada vez más duraderas.

NUMEROS ALTOS A EDADES BAJAS 5,9%
de los porteños de 25 a 34 años

 18%
de los adultos jóvenes

 5,4%
de los varones de 12 a 14 años

 

tiene síndrome metabólico, una condición asociada al exceso de peso, que predispone a desarrollar diabetes y aumenta el riesgo cardiovascular.

tiene hipertensión arterial en la Argentina. Un estudio local mostró que en los adolescentes de 15 años esa afección alcanzaba al 5 por ciento.

tienen diabetes, lo que vale para todos los centros urbanos de la Argentina. Pero hay diferencias por sexo: la diabetes afecta al 8,9% de los varones y al 3,2% de las mujeres.

Fuente: La Nación

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Atacan a los jóvenes males de los mayores

Domingo, 2 de Mayo de 2010

Chicos con enfermedades de adultos y adultos con enfermedades de personas aún mayores es en lo que coinciden médicos de diversas especialidades, que ven llegar a sus consultorios pacientes con enfermedades crónicas ?como la diabetes, la hipertensión, la afección cardíaca o los trastornos del colesterol? a edades cada vez más tempranas.

“Hoy vemos hipertensión a partir de los 12 años, asociada a la obesidad, mientras que en los adultos jóvenes, de entre 25 y 30 años, hay estudios que muestran que un 18% ya es hipertenso”, aseguró el doctor Gabriel Waisman, jefe de la sección Hipertensión Arterial del Hospital Italiano.

Un panorama similar surge de dos estudios recientes que confirman que ya no tiene sentido hablar de “diabetes del adulto” al referirse a la diabetes tipo II, ya que ésta comienza a perfilarse desde la adolescencia, cuando no desde la infancia.

Mientras que el estudio Carmela, que evaluó factores de riesgo cardiovascular en ciudades de América latina, halló que ya entre los 25 y los 34 años de edad la diabetes afecta al 2,4% de los porteños, y que entre los 35 y los 44 el porcentaje asciende a 5,9%, un estudio realizado en escuelas secundarias porteñas halló tasas de síndrome metabólico muy elevadas.

El síndrome metabólico es un trastorno en el que coinciden el exceso de peso corporal, las alteraciones de los azúcares en sangre y la presión arterial elevada, entre otros factores de riesgo cardiovascular, que aumenta el riesgo de sufrir un infarto y de desarrollar diabetes.

Entre los chicos de 12 a 14 años que aspiraban a entrar en el Colegio Nacional de Buenos Aires y al Carlos Pellegrini, y que participaron de un estudio realizado desde la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, el 5,4% de los varones y el 1,6% de las mujeres reunía los criterios del síndrome metabólico.

“Que ya tengan esos factores de riesgo a los 13 años está marcando que tendrán una adultez con enfermedad temprana”, comentó la doctora Carla Musso, autora del estudio y endocrinóloga del Instituto César Milstein y del Instituto Cardiovascular Buenos Aires.

“Cuando una enfermedad crónica aparece más temprano, también aparecen más temprano las complicaciones de esa enfermedad”, agregó el doctor Alfredo Lozada, especialista en lípidos del Hospital Austral y de Fleni, que enumeró diversos trastornos del colesterol (dislipidemia con triglicéridos altos o con colesterol “malo” alto, o colesterol “bueno” bajo) que se ven en personas cada vez más jóvenes.

Si de afecciones se trata, no hay duda de que una de las más temidas es el infarto, que cada vez es más frecuente en menores de 40 años. Eso ha quedado demostrado a partir del registro Grace, que relevó los eventos coronarios de 146 hospitales de 14 países, incluida la Argentina, y que halló que entre 1999 y 2005 la tasa de infarto en menores de 40 años creció un 19,5 por ciento.

“Al mismo tiempo que observamos que hay una reducción de accidentes coronarios agudos [como el infarto] en personas mayores, seguramente gracias a medidas de prevención, hay una mayor incidencia en personas jóvenes”, dijo el doctor Enrique Gurfinkel, jefe del Departamento de Medicina Cardiovascular de la Fundación Favaloro.

Pero más allá del sedentarismo y de la mala alimentación que los expertos consultados coinciden en señalar como causantes directos del sobrepeso que hoy avanza dentro de la población argentina y que explica en gran medida el avance de las enfermedades crónicas mencionadas, ¿puede haber otros factores que expliquen su diagnóstico a edades cada vez más tempranas?

Para el doctor Jorge Ubaldini, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos y de la Unidad Coronaria del Hospital Británico, lo que ha aumentado es la detección. “Hoy hay una mayor alerta y una mayor preocupación en la población por la enfermedad cardiovascular ?afirmó?. Y esta mayor conciencia, sumada a que hay mejores métodos de diagnóstico, hace que veamos lo que antes no veíamos.”

Por su parte, Gurfinkel señala el impacto de otros factores, como el estrés asociado al ritmo de vida y a las exigencias actuales del mercado laboral, y recuerda los resultados de un estudio (nuevamente un subanálisis del registro Grace) que demostró que el estrés y la depresión asociadas a la crisis de 2001 en la Argentina causaron unos 10.000 infartos más por sobre los esperables en los siguientes años.

Si es así, además de hacer actividad física y comer mejor, también hay que hacer algo con los nervios. Fernando Fernández, que desde los 36 años se encuentra en tratamiento para combatir sus elevados niveles de colesterol y de presión arterial (que confluyen en el ya nombrado síndrome metabólico) da fe de que bajar los niveles de estrés colabora con el control de esos factores de riesgo cardiovascular.

“Trabajaba muchas horas por día, y decidí en un momento dejar de trabajar también por las noches, y me ayudó mucho ?contó este profesor de educación física de 46 años?. Bajar la tensión laboral me ayudó, al igual que comenzar a hacer yoga y a realizar caminatas dos o tres veces por semana.”

Fuente: La Nación

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