Archivo de Junio de 2010

La meditación puede cambiar el cerebro

Lunes, 28 de Junio de 2010

meditacion-2Desde que la meditación ingresó en el diccionario médico de la mano del Dalai Lama, la ciencia ha podido corroborar la eficacia terapéutica de esta práctica, de aspecto tan inocente que en la actualidad se aplica tanto para vencer el odio como para controlar un cuadro de ansiedad o de hipertensión arterial.

El hallazgo más reciente sobre el poder de la meditación proviene del Laboratorio de Neuroimágenes de la Universidad de California, Estados Unidos. Allí, la investigadora Eileen Luders demostró que meditar no sólo produce cambios en el funcionamiento cerebral de los meditadores, sino que también los genera en la estructura misma del cerebro.

“Los meditadores tienen más materia gris en las zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones”.

Con su típico atuendo, este doctor en filosofía llegó a Buenos Aires proveniente del Instituto de Altos Estudios Budistas Khamgar Druk College Dharmakara, ubicado en la comunidad tibetana de Tashi Jong, en el norte de la India, para difundir el poder transformador de la meditación.

Khenpo propone transmutar las emociones destructivas a través de la disciplina y el control de la mente. El resultado prometido: nada menos que la disolución de la violencia y ese efecto dominó que tan bien conocía Mahatma Gandhi, cuando conmovió al poderío colonial británico poniendo una y otra vez la otra mejilla.

¿De dónde proviene el poder para alcanzar semejante transformación? “De la meditación”, sintetiza con certeza inconmovible.

“Es una herramienta de autoconocimiento y el antídoto contra todas las emociones destructivas”. Y cuando dice todas, el optimista lama piensa en las 84.000 (sí, ochenta y cuatro mil) emociones negativas que según las escrituras budistas se desprenden de las básicas: ira, apego (posesivo), orgullo, envidia e ignorancia (opacidad). Con tantos miles de enemigos, el camino hacia la felicidad parece arduo. Y lo es. No se trata de querer y poder, sin más, admite el maestro: hay que transitar un largo entrenamiento que conduce a la transformación interior.

“Meditar permite liberarnos de las fuerzas negativas que nos hacen sufrir”, sostiene. Y ofrece la receta de la transmutación emocional positiva para amateurs : “Hay que empezar por la a. El primer paso es reconocernos a nosotros mismos y observar el contenido de nuestra mente, preguntándonos a qué responden esas emociones negativas”. Para ver con claridad Khenpo -como lo llaman sus seguidores- sugiere algo tan sencillo como sentarse y relajarse, lo que parece sencillo, pero no lo es tanto.

“Cuando la gente vive con intenso movimiento, tiene dificultades para encontrar calma, pero la mente es como el agua: si se mueve, no permite ver el reflejo de la luna y las estrellas en su superficie; en cambio, cuando está limpia y calma, en pocos minutos trasluce lo que hay en la profundidad y refleja todo. Cuando una persona está habituada al movimiento excesivo, ni siquiera sabe quién es. Yo les digo que se sienten en silencio y que miren en su mente.”

El siguiente movimiento responde a uno de los ciclos de las enseñanzas de Buda: rechazar las emociones negativas como si fueran un alimento envenenado. Sin contemplaciones, la propuesta apela a un acto firme de disciplina y voluntad, que se traduce en tolerancia cero con ese odio o envidia que carcomen la paz interior. El maestro budista lo describe como una purificación de los componentes tóxicos de la mente.

Y el tercer momento es el de la transformación liberadora, una reconexión desde la calma, que tampoco se dirige hacia el exterior pero tiene efecto sobre él. La herramienta principal es la práctica de alguno de los distintos tipos de meditación que, básicamente, combinan relajación mental con ejercicios de respiración. La forma más reconocida es focalizar la mente en un objeto exterior, que pueden ser una luz o una imagen. Aunque el maestro recomienda seis prácticas diarias, reconoce que con una al levantarse, antes del desayuno, también se obtienen resultados pacificadores sobre la mente.

“Cuando cambia la mente cambia todo, no solo porque se ve al mundo de otra manera sino porque el cambio de uno provoca cambios en los demás. Para terminar con el odio y las emociones destructivas no podemos usar el odio y las emociones destructivas. No podemos matar a una persona como medio para lograr que esa persona deje de matar. Por la fuerza no se alcanzan los cambios. Buda nunca usó armas. Tampoco Cristo ni Mahatma Gandhi ni la madre Teresa de Calcuta. La paz y la transformación de las emociones negativas se alcanza por medios pacíficos, como la meditación, que es un instrumento de transformación interior”.

Fuente: La Nación

Adictos a las harinas y los dulces

Sábado, 26 de Junio de 2010

¿Por qué muchos necesitamos esa dosis de chocolate diaria? ¿Por qué probar una medialuna es abrir una puerta para comer dos, tres, cuatro? Especialistas consultados por lanacion.com explican que los dulces y las harinas son alimentos adictivos y que la compulsión por comerlos está dada por una alteración bioquímica del sistema nervioso y de todo el aparato hormonal.

La endocrinóloga Alejandra Rodríguez Zía señala que el neurotransmisor más importante involucrado en esta adicción es la serotonina. “La serotonina se forma de un aminoácido que se llama triptófano; éste se encuentra muy concentrado en el chocolate. Si me falta serotonina, me muero por comer un chocolate”, ejemplifica.

Así, en los dulces en general y en chocolates en particular se encuentra la materia prima para que el cerebro produzca serotonina. De allí que la ingesta de estos productos genere una sensación de saciedad y tranquilidad buscada para paliar el estado nerviosismo y de ansiedad previo a comerlos.

Carlos Murúa, médico especialista en obesidad y trastornos alimentarios y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, habla de pandemia en referencia a la obesidad y se detiene en la presencia de pacientes cada vez más adictos a comidas con exceso de azúcares y harinas refinadas. “Con la dieta no basta; también hay que empezar a modificar otros hábitos de vida y reducir los niveles de estrés y ansiedad que acumulamos a lo largo del día y que procuramos calmar con la comida de mala calidad”, recomienda el fundador de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota).

Así, entra en el terreno de los tratamientos. La endocrinóloga consultada sostiene que hay un método artificial para empezar a equilibrar las faltas de serotonina por medio de fármacos. Sin embargo, coincide con el especialista en nutrición al afirmar que esto sólo se sostiene en el largo plazo si se trabaja en mejorar la calidad de vida.

Fuente: La Nación

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El ejercicio reduce el riesgo de que el cáncer vuelva

Sábado, 12 de Junio de 2010

CHICAGO.- Mantenerse físicamente activo durante el tratamiento del cáncer y después de él no sólo ayuda a las personas que padecen o han padecido esa enfermedad a cuidar su salud cardiovascular y a mantener un peso saludable (beneficios que valen para todos aquellos que se ejercitan regularmente), sino que, además, reduce el riesgo de que reaparezca el tumor.

“Los estudios realizados en pacientes con cáncer muestran que los que se mantienen activos son menos propensos a sufrir distintos tipos de tumores, como, por ejemplo, los de mama o de colon, y presentan, además, una mayor sobrevida al cáncer”, dijo la doctora Jennifer A. Ligebel, investigadora del Instituto del Cáncer Dana Farber, de los Estados Unidos, que disertó sobre los beneficios de la actividad física en pacientes con cáncer en la 46» Reunión Anual de la Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica (ASCO, según sus siglas en inglés), que se realiza aquí, en Chicago.

La lista de evidencias científicas que respaldan sus dichos ha crecido exponencialmente en los últimos años. El ya clásico Estudio de Salud de las Enfermeras, de la Universidad de Harvard, que desde 1976 monitorea la salud de 238.000 mujeres, halló que la práctica regular de actividad física en pacientes que habían sido tratadas por cáncer de mama redujo en un 50% la reaparición de la enfermedad.

“Eso se obtuvo tan sólo con 3 horas semanales de ejercicio, en comparación con mujeres que realizaban menos de 1 hora por semana”, agregó Ligebel.

Resultados similares han sido obtenidos también en pacientes con cáncer de colon, según dijo Ligebel, en los que la práctica de actividad física redujo un 50% el riesgo de reaparición del cáncer así como también en una proporción similar el riesgo de muerte de causa cardiovascular.

“Mantenerse activo -agregó el doctor Kerry S. Courneya, de la Universidad de Alberta, Canadá- ha mostrado en todos los estudios clínicos que mejora distintos aspectos, como el estado cardiorrespiratorio de los pacientes, su fortaleza, su imagen corporal y su autoestima, al mismo tiempo que reduce la ansiedad y la depresión que suelen experimentar después del diagnóstico y del tratamiento.”

Nuevas guías

El análisis de este sólido y consistente cuerpo de evidencia científica llevó a la formulación de nuevas guías para la prescripción de actividad física en personas que han tenido cáncer, por parte de un comité de expertos del Colegio Americano de Medicina del Deporte, de los Estados Unidos.

Las nuevas guías presentadas en el congreso de la ASCO recomienda que los pacientes practiquen los mismos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada que se recomiendan en forma general para toda persona sana.

“Los pacientes con cáncer a los que se les ha dicho que descansen y eviten el ejercicio pueden y deben encontrar formas para mantenerse activos durante y después del tratamiento”, afirmó la doctora Kathryn Schmitz, investigadora de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, que participó del desarrollo de las guías.

Estas revierten recomendaciones sobre los potenciales riesgos del ejercicio, como las que hasta ahora pesaban sobre las pacientes que padecían una dolorosa afección asociada al cáncer de mama llamada linfedema.

“Contamos en la actualidad con un deslumbrante cuerpo de evidencias de alta calidad que muestran que el ejercicio durante y después del tratamiento es seguro y beneficioso para estas pacientes, aun para aquellas que han sido sometidas a complejos procedimientos como el trasplante de células madre”, dijo la doctora Schmitz, que aclaró que es importante consultar con el médico tratante cuál es el mejor ejercicio a practicar en cada caso en particular, y con qué intensidad y frecuencia.

EFECTOS BENFICOS DEL TE VERDE

CHICAGO (De un enviado especial).- Un extracto de té verde ha demostrado tener cierta actividad terapéutica en pacientes con leucemia linfocítica crónica, según un estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo, cuyos resultados se presentaron en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica. Más precisamente, es el galato de epigalocatequina, uno de los principales componentes del té verde, el que ha demostrado reducir el número de células malignas. Aún así, los investigadores aclararon que es temprano para formular recomendaciones en torno a su uso terapéutico.

Fuente: La Nación

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