Archivo de Agosto de 2010

Yoga Tántrico

Martes, 24 de Agosto de 2010

shiva-shakti1El tantrismo es una evolución de la filosofía y la práctica religiosa hindúes. Apareció como tal hacia el siglo IV después de Cristo, se desarrolló y llegó a su máximo esplendor en la Edad Media, y dejó uan profunda huella en la cultura hindú, sobre todo en las artes plásticas. La filosofía que se halla en su base recuerda de nuevo la unicidad o no dualidad del Vedanta, mientras que la iluminación espiritual o Samadhi se obtiene con el empleo de medios físicos. El yogui  utiliza su propio cuerpo para inducir una experiencia mística. Se considera al cuerpo en sí mismo como el templo de la divinidad, puesto que alberga al Espíritu del hombre, y se le contempla como un microcosmos del universo y de los dioses. Por medio de prácticas rituales se afianza el paralelismo entre el cuerpo humano y el cosmos, lo que ayuda a transcender el nivel normal de conciencia. Se utilizan muchas técnicas, tales como la repetición de sonidos simbólicos sagrados (Mantras), la visualización de imágenes simbólicas (Yantras y Mandalas), el uso de la luz (Trataka), los gestos simbólicos y rituales (Mudras), y, a veces, como culminación del ritual, las relaciones sexuales (Maithuna).

Una de las características del tantrismo es la adoración del principo femenino representado por la diosa Shakti, en quien reside la propia fuerza cósmica, la fuerza de la creación; a travéz de la unión de Shakti con Shiva, el principio masculino que simboliza al ser puro, se trasciende la dualidad del mundo y se aprehende la única y eterna Realidad. El tantrismo y la alquimia presentan algunas afinidades en los experimentos con que se pretende transmutar lo físico en divino. El tantrismo fue el vehículo de introducción en el Hinduismo de muchos elementos extranjeros y exóticos, en especial del Islam, y contribuyó a la preservación y renovación de algunos símbolos y rituales antiguos o muy primitivos.

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Recetas para la buena alimentación 2

Martes, 24 de Agosto de 2010

Pancitos de germen de trigo

. 250 grs. de harina leudante.

. 100 grs. de germen de trigo.

. 50 grs. de avena fina.

. 2 cdas. de azúcar integral.

. 3 cdas. de semillas de lino.

. 2 das. de semillas de sésamo.

. 1 cda. de semillas de girasol pelado.

. 1 pizca de sal marina.

. 1/2 vaso de aceite de girasol y agua en cantidad necesaria.

Preparación: En un bol, mezclar la harina leudante con el germen de trigo, la avena y los demás ingredientes en seco, mezclar muy bien todo e incorporarle el agua tibia muy de a poco, mientras se va amasando, hasta lograr una masa blanda, dejarla por 10 minutos , luego aceitar una placa y acomodar en ella, las piezas de pan en forma de bollitos o bastones, llevar a horno moderado por 20 minutos aproximadamente.

Rinde 25 bollos (5 cm. de diámetro)

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Tener y felicidad no son sinónimos

Domingo, 22 de Agosto de 2010

Hacer presente el Ser es una acción que no tiene otro destino que la felicidad y la plenitud. Muchas veces confundimos lo que realmente somos con aquello que hemos creído que somos. Repetimos aquello de “yo soy así” cuando en realidad el que es así es el personaje que el “yo inferior” convirtió en la llamada personalidad. Lo que realmente somos no tiene por qué ser aquello en lo que nos hemos convertido. La buena noticia es que aquello que nos distanció de lo que somos fue generado por nosotros mismos y, por ende, puede ser removido por nosotros mismos. Nadie dijo que es fácil, pero por no serlo no deja de ser muy necesario.

La mayoría de las personas que intentamos una transformación espiritual no lo hacemos por ser buenas o mejores que los demás. No queremos seguir viviendo mal, persiguiendo sueños ajenos, mortificándonos, reprochándonos y rechazándonos. La principal razón por la que sufrimos es la imposibilidad de aceptar aquello que nos toca enfrentar.

El cambio espiritual es el más profundo de los cambios. A diferencia de los otros no se presenta como una herramienta que nos permita ser distintos, por el contrario, el cambio espiritual llega a nuestra vida para modificarla con el objetivo de ser nosotros mismos. Cada mañana cuando nos miramos al espejo, el que está afeitándose o maquillándose no es otro que el responsable y el creador de tus experiencias, es decir vos mismo.

Todos nosotros podemos hacer merced al libre albedrío aquello que deseamos de nuestras vidas. Lo que no podemos evitar son las consecuencias de nuestros actos. El tan mentado Karma no es otra cosa que vivir aquello que hemos provocado. Si estamos satisfechos con lo que nos toca vivir y con el resultado de nuestras acciones y pensamientos, pues adelante. Pero si lo que queremos es vivir de otra forma, si lo que nos está dando como resultado es el vacío, la insatisfacción frecuente, si lo que experimentamos es semejante a estar vistiendo ropas ajenas, es tiempo de intentar la transformación.

Algunos años atrás, Einstein supo enseñarnos que no puede resolverse un problema con la mentalidad que lo creó. Es cierto que en el problema está la solución, como suele decirse en Alcohólicos Anónimos, pero una vez aceptado el problema no deberíamos repetir los errores que nos llevaron a cometerlo. La gran herramienta de la espiritualidad es la conciencia, en términos más sencillos el “darse cuenta”. No registro lo que me sucede, aunque me esté sucediendo, hasta que no me doy cuenta. El ego pasa gran parte del día obligándonos a hacer cuentas. El espíritu no aflora hasta que no tomás conciencia, hasta que no te das cuenta.

Cada uno de los seres que Dios creó es una pequeña sucursal suya. No en vano nos hizo a “su imagen y semejanza”. Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana y no a la inversa. Nuestra divinidad reside en nuestra conciencia. Dios es conciencia pura y supo insuflarnos a cada uno de nosotros dosis divinas con las que conectamos a través de la conciencia y de las que nos alejamos a través del ego. El soy se refleja en el ego, el ser en el espíritu. Todos nosotros podemos cada día dedicar algunos minutos a exteriorizar nuestro interior, a hacer presente nuestro ser. La principal inquietud de la vida espiritual paradójicamente es la quietud. En ese estado y en el silencio interior aparecen las respuestas, se manifiesta la sabiduría, florece la inspiración, se desarrolla la intuición y se detectan las señales.

Somos esencialmente espirituales. Debemos nutrirnos de nuestra savia natural, el “combustible espiritual”. Ya lo dice el proverbio: “Serás lo que debas ser o no serás nada”. A nadie se le ocurriría, salvo por error o accidente, ponerle nafta a un coche gasolero o a la inversa. ¿Por qué razón entonces hacemos esto con nuestro espíritu y además pretendemos ser felices? ¿Por qué le ponemos combustible egoico al espíritu y pretendemos que funcione?

Es tiempo de entender que tener y felicidad no son sinónimos. Quienes han intentado esa receta terminaron teniendo todo menos a ellos mismos. Ser y felicidad si son sinónimos espirituales, por eso “ser feliz” es una redundancia. La gente feliz primero es feliz y además tiene dinero o no, la gente feliz primero es feliz y además tiene trabajo, la gente feliz es feliz y lo demás viene por añadidura. Esa es la secuencia. La gente infeliz lo es más allá de las circunstancias y lo es por sus actitudes.

No se trata de voluntarismo espiritual. Tan sólo de entender que “como es adentro es afuera” (Inside Out). Exterioriza tu ser, diluye tu soy. Lo interior determina siempre lo exterior, lo de afuera, más allá de la ilusión del ego no termina de transformar lo de adentro. Hace presente tu ser, exterioriza tu interior.

Por Ari Paluch
Especial para lanacion.com

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Recetas para la buena alimentación

Lunes, 16 de Agosto de 2010

Ensalada de trigo burgol

. 200 gramos de trigo burgol, previamente hervido

. 100 gramos de arvejas hervidas

. 1 zanahoria rallada

. 1/2 planta de lechuga cortada con los dedos

. 6 aceitunas verdes y 6 aceitunas negras

. 100 gramos de queso cortado en cuadritos

. Aceite de olivia a gusto

. Sal marina a gusto

. Limón a gusto

Preparación: Hervir el trigo burgol previamente por 15 minutos y colarlo, dejar que se enfríe. Picar ñas aceitunas y mezclar todos los ingredientes con los aderezos, servir a temperatura ambiente.

Rinde 4 porciones

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El éxito en la vida está frente a nosotros

Domingo, 15 de Agosto de 2010

Cualquiera es espiritual dentro de una iglesia o una sinagoga. En un entierro o en un nacimiento. Pero hay que dar un paso más, observar qué ocurre en el mundo. ¡Salir! Preguntarse: ¿las consecuencias de todo lo que hago pueden ayudar a alguien aunque nunca sepa que las hice yo? La espiritualidad está aquí o no existe. Una espiritualidad teórica es lo mismo que nada”, reflexiona Daniel Rotsztain, autor de Y ahora ¿qué? Emprender el camino para ser uno mismo, que cuenta con un complemento interesante, los comentarios del rabino Sergio Bergman al final de cada capítulo.

Rotsztain es empresario, especializado en tecnología de la información. Creador de la Escuela del Alma, centro de reflexión espiritual donde con un equipo multidisciplinario busca integrar la vida profesional con la espiritual.

“En realidad no tratamos de unir, sino de reunir, porque en el pasado el trabajo tenía una inseparable dimensión espiritual. Tanto, que en lengua hebrea hay una misma palabra para trabajo y servicio. Pero en la actualidad confundimos trabajo con empleo, que es algo que uno hace únicamente para ganar dinero”, agrega.

Hace nueve años, el autor contrajo una grave y poco común enfermedad de la sangre que lo tuvo tres veces al borde de la muerte. Logró recuperarse y a causa de la experiencia escribió Y ahora ¿qué?

“Suelo decir que escribí el libro en un segundo, aunque en realidad tardé más de dos años y medio en ponerlo en palabras. Mi enfermedad me enfrentó con muchas cosas, una de las cuales era ésta: yo no me gustaba. ¿Por qué? Es terrible convivir con alguien que no te gusta, pero es peor si esa persona es uno mismo. Las largas horas inmóvil, acostado en una cama, me fueron poniendo frente a una puerta cerrada: yo mismo. Es que nos forman para agradar, no para ayudar, y terminamos por creer que eso somos nosotros. También comprendí que en mí había una profunda fractura entre mi mundo espiritual y mi mundo material. Mi profesión, mi carrera como empresario y mi naturaleza espiritual”.

¿Cómo hizo para recuperar su verdadera identidad?

Empecé por algo muy general, nuestro lugar en el cosmos, seres humanos habitantes de un diminuto planeta. Descubrí que en el universo lo normal es la no vida. No tengo dudas de que hay vida en alguna otra parte del cosmos, pero aquí, en nuestra galaxia, en este vecindario de miles y miles de kilómetros somos únicos. Somos un milagro, seres trascendentes, y si es así debemos tener una misión trascendente que nos hace humanos. Esto me llevó a comprender que la espiritualidad es algo propio del ser humano, su sentido más profundo. Y cuando un ser humano va contra su naturaleza se aleja de su centro y no es feliz. Siente un tremendo desarraigo y la única solución posible es reencontrarse, asumir su espiritualidad. Yo me había ido apartando de mi naturaleza espiritual y por eso me había enfermado.

¿Cómo es eso?

Mirando hacia atrás me di cuenta de que continuamente había recibido advertencias, llamados a la realidad, pero no los había oído. Y cuando Dios, la trascendencia o como cada uno quiera llamarla se cansa de hablar, ¡paf! te da un palo. Esa fue mi enfermedad. Entonces pensé que no era necesario un proceso tan traumático para reaccionar y reencontrar el camino. Que uno podía escuchar las advertencias e ir estableciendo cambios progresivos, trabajar todos los días un poquito e ir corrigiendo esos pequeños desvíos.

¿Cómo nos damos cuenta de que vamos por el camino equivocado?

Es muy simple: siendo honestos con nosotros mismos y preguntándonos cómo nos sentimos. No pensando nuestros sentimientos, sino sentiéndolos. Y siempre la respuesta es que pese a nuestros logros materiales sentimos un gran vacío. Ese es el síntoma.

¿Qué significa no pensar nuestros sentimientos?

Nos hemos acostumbrado a movernos simplemente con la razón, con la matemática. Y la matemática sirve para dividir, dividir las cosas para poder manejarlas y controlarlas. No es que sea algo malo, pero no es lo que necesitamos en este caso. Tenemos que rescatar algo que hace cientos de años estaba muy unido con la parte espiritual, nuestra parte intuitiva, la emoción. Para algunos, la intuición como camino inspira temor, pero la gente debe entender que conectarse con la espiritualidad no es perder poder, es otra cosa, es tener las herramientas para lograr una vida mejor. Esto nos lleva a redefinir qué entendemos por éxito en la vida.

¿Qué es el éxito?

Creo que el éxito consiste en vivir plenamente. El dinero no es algo perverso, no está bien ni está mal, todo depende de qué hacemos para conseguirlo y cómo lo usamos. A todos nos gusta vivir bien pero, ¿cuánto estamos pagando para vivir bien? Cuidemos lo que verdaderamente vale: nuestro amor, nuestros seres queridos, nuestros vínculos. Lo material importa y es bueno, pero viene como consecuencia de lo otro, nunca como objetivo final. El éxito en la vida está frente a nosotros porque todos podemos conectarnos con nuestra espiritualidad para ser lo que debemos ser.

Fuente: La Nación

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20 minutos por día de meditación mejoran la atención

Domingo, 8 de Agosto de 2010

La meditación podría reemplazar el café que despierta por las mañanas, ya que un breve rato dedicado a esta técnica milenaria podría agudizar las habilidades cognitivas y mejorar los niveles de atención, concluyó una nueva investigación.

Los especialistas de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) explicaron que estudios previos encontraron que la meditación genera cambios en las regiones del cerebro relacionadas con la concentración, pero asumían que se requería mucho tiempo y esfuerzo para lograr esta mejora. Su investigación, por el contrario, sugiere que meditar regularmente por 20 minutos podría ser suficiente para promover las habilidades cognitivas.

“Estudios como el nuestro sugieren que los beneficios de la meditación podrían no necesitar un entrenamiento extensivo para lograrse, y que las primeras ventajas podrían asociarse a una mejora en la habilidad de sostener la atención”, dijo Fadel Zeidan, el autor principal.

LA MEDITACIÓN CONCIENTE
Los investigadores trabajaron con una técnica llamada meditación conciente, que consiste en enfocar la concentración en la punta de la nariz, prestando atención a las inspiraciones y expiraciones de la respiración. Cuando surge un pensamiento, los meditadores deben dejarlo pasar y volver a ubicar su atención en la punta de la nariz.

“La meditación conciente enseña a dejar de lado hechos sensoriales que podrían fácilmente distraer, ya sea un pensamiento o un ruido externo. Este entrenamiento prepara a la mente para la actividad”, dijo Zeidan.

Mejorando la atención
Zeidan trabajó con 63 estudiantes universitarios. Durante cuatro días la mitad de ellos meditó 20 minutos por jornada, mientras que otra mitad solo escuchó mientras otras personas leían un texto. Antes y después del experimento, cada participante realizó una serie de pruebas destinadas a medir su estado de ánimo, memoria y atención.

Los resultados de estos exámenes fueron iguales para todos al comenzar el estudio, pero tras los días de meditación surgieron diferencias muy marcadas.

Los jóvenes que habían meditado estaban más alegres y mejoraron sus niveles de atención y alerta. A su vez, obtuvieron calificaciones más altas en las pruebas destinadas a medir su capacidad cognitiva.

Fuente: NeoMundo

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