Archivo de Septiembre de 2010

Por qué la comida chatarra es adictiva

Lunes, 27 de Septiembre de 2010

burgerkingns01Recientes estudios demuestran que los alimentos con alto contenido de azúcar, grasas y sal tienen un efecto similar al de la cocaína.
LONDRES.- Instalado en el sofá, mirando televisión, siento esa predecible e incontrolable necesidad nocturna. Al principio me quedo ahí sentado, intentando resistirla. Pero cuando más me resisto, más acuciante se vuelve. Después de 20 minutos, ya no puedo concentrarme en nada. Finalmente, termino por admitir mi adicción y me quiebro. Voy hasta el freezer, donde atesoro mi provisión de sustancia blanca, y me doy un saque. Casi instantáneamente, me relajo, y a medida que los químicos recorren mis venas, mi cerebro entra en un estado de absoluta felicidad. ¿No es increíble que un par de cucharadas de helado logren ese efecto?.

Antes de que desestimen mi ansiedad como pura debilidad, consideren lo siguiente: para mi cerebro, el azúcar es semejante a la cocaína. Existe evidencia contundente de que los alimentos con alto contenido de azúcar, grasa y sal -como la mayor parte de la comida chatarra- pueden provocar en nuestro cerebro las mismas alteraciones químicas que producen drogas altamente adictivas como la cocaína y la heroína.

Hasta hace apenas cinco años, esa era una idea considerada extremista. Pero ahora que estudios realizados en humanos confirman los hallazgos hechos en animales, y que se han descubierto los mecanismos biológicos que conducen a la “adicción a la comida chatarra”, esa noción se está convirtiendo rápidamente en la opinión oficial de los investigadores.

Algunos dicen que hoy existe suficiente información para garantizar que el gobierno regule la industria de la comida rápida y alerte a la opinión pública sobre los productos que contienen azúcar y grasas en niveles nocivos para la salud. “Debemos educar a la población sobre el modo en que las grasas, el azúcar y la sal toman al cerebro de rehén”, dice David Kessler, ex comisionado de la Administración de Alimentos y Drogas, de los Estados Unidos, y actual director del Centro para las Ciencias de Público Interés.

Con los niveles de obesidad batiendo récords en todo el mundo, queda claro que no soy el único que adora las cosas dulces, ¿pero puede ser tan malo como la adicción a las drogas?

Síndrome de abstinencia

Los primeros que presentaron esta idea fueron los representantes del negocio de la pérdida de peso. En 2001, intrigados por ese incipiente fenómeno cultural, los neurocientíficos Nicole Avena, de la Universidad de Florida, y Bartley Hoebel, de la Universidad de Princeton, comenzaron a explorar la posibilidad de que esa idea tuviera un sustento biológico. Y empezaron observando signos de adicción en animales alimentados con comida chatarra.

El azúcar es un ingrediente clave de la mayoría de la comida chatarra, así que alimentaron ratas con jarabe de azúcar en una concentración similar al de las bebidas gaseosas, durante unas 12 horas diarias, junto con alimentos normales para ratas y agua. Al mes de consumir esta dieta, las ratas desarrollaron cambios cerebrales y de comportamiento químicamente idénticos a los ocurridos en ratas adictas a la morfina: se daban atracones de jarabe de azúcar y cuando se lo quitaban, se mostraban ansiosas e inquietas, todos signos de abstinencia. También se verificaban cambios en los neurotransmisores del núcleo accumbens, la región del cerebro asociada con la sensación de recompensa.

Pero el hallazgo crucial se produjo cuando advirtieron que el cerebro de las ratas liberaba dopamina cada vez que comían la solución de azúcar. La dopamina es el neurotransmisor que se encuentra detrás de la búsqueda del placer, ya sea en la comida, las drogas o en el sexo.

Es también una sustancia química esencial para el aprendizaje, la memoria, la toma de decisiones y la formación del circuito de satisfacción y recompensa. Para Avena, lo esperable sería que la descarga de dopamina se produjera cuando las ratas comen algo nuevo, pero no cuando consumen algo a lo que ya están acostumbradas. “Esa es una de las marcas distintivas de la adicción a las drogas”, asegura.

Esa fue la primera evidencia firme de que la adicción al azúcar tenía un sustento biológico, y desencadenó una catarata de estudios sobre animales que confirmaron el hallazgo. Pero fueron los recientes estudios en humanos los que finalmente volcaron la balanza de la evidencia a favor de etiquetar la afición por la comida chatarra como una adicción.

Suele describirse la adicción como un trastorno del “circuito de recompensa” desencadenado por el abuso de alguna droga. Es exactamente lo mismo que sucede en el cerebro de las personas obesas, dice Gene-Jack Wang, del Laboratorio Nacional Brookhaven, del Departamento de Energía de Estados Unidos.

En 2001, Wang descubrió una deficiencia de dopamina en los estriados cerebrales de los obesos que era casi idéntica a la observada en drogadictos. En otros estudios, Wang demostró que incluso los individuos que no son obesos, frente a sus comidas favoritas, experimentan un aumento de la dopamina en la corteza orbitofrontal, una región cerebral involucrada en la toma de decisiones.

Es la misma zona del cerebro que se activa en los cocainómanos cuando se les muestra una bolsita de polvo blanco. Fue un descubrimiento impactante que demostró que no hace falta ser obeso para que el cerebro manifieste conductas adictivas.

Riesgo innato

Otro significativo avance para determinar el carácter adictivo de la comida chatarra se debe a Eric Stice, neurocientífico del Instituto de Investigaciones de Oregon. Stice viene intentando predecir la propensión a convertirse en adicto a la comida chatarra. Para ello observa, por ejemplo, la respuesta del cerebro cuando a una persona se le da una cucharada de helado de crema y chocolate. Luego compara esa actividad cerebral en individuos obesos y delgados.
Stice descubrió ante el helado que los adolescentes delgados con padres obesos experimentan una mayor descarga de dopamina que los hijos de padres delgados. “Hay gente que nace con una sensación más orgásmica por la comida”, dice Stice. Ese placer innato por la comida impulsa a ciertas personas a comer de más.

Irónicamente, justamente porque comen de más, su circuito de recompensa comienza a acostumbrarse y a responder cada vez menos, provocando que la comida cada vez los satisfaga menos e impulsándolos a comer cada vez más para compensar. En el fondo, lo que están buscando es repetir el clímax logrado en sus experiencias gastronómicas anteriores: precisamente lo mismo que se observa en los alcohólicos y drogadictos crónicos, dice Stice.

Pero la comida rápida es mucho más que un atracón de azúcar, ya que suele combinar un pesado cóctel de azúcares, grasas y sal. El neurocientífico Paul Kenny, del Instituto de Investigaciones Scripps, investiga el impacto de una dieta de comida chatarra en el comportamiento y la química cerebral de las ratas. En un estudio demostró que desencadena los mismos cambios en el cerebro que los causados por la adicción a las drogas en los humanos.
En los animales, como en los humanos, el consumo sostenido de cocaína o heroína atrofia el sistema de recompensa cerebral, lo que conduce a un incremento de la dosis, ya que el recuerdo de un efecto más placentero incita a consumir más para sentir lo mismo, o incluso superarlo.
Kenny si preguntaba si las ratas que comieran comida chatarra responderían de igual modo que las ratas adictas a la cocaína. Utilizó tres grupos de ratas. El primero sólo tenía acceso a comida para ratas común. El segundo podía comer comida chatarra durante una hora al día y el resto del tiempo tenía agua y comida común a su disposición. El tercer grupo contaba con una provisión ilimitada y durante todo el día que incluía comida chatarra y comida común para ratas.
Después de 40 días, Kenny retiró la comida chatarra. Las ratas que habían tenido acceso ilimitado a la comida chatarra entraron lisa y llanamente en huelga de hambre. “Como si hubieran desarrollado aversión por la comida sana”, asegura Kenny.

El acceso ilimitado a una droga altamente adictiva como la cocaína tiene un impacto enorme en el cerebro, afirma Kenny. Lo esperable sería que los efectos sobre el cerebro que pueda tener una adicción alimenticia fuesen mucho menos graves. Pero no es así. “Los cambios llegaron de inmediato y observamos efectos muy pero muy impactantes.”

Las ratas obesas con acceso ilimitado a la comida chatarra tenían el sistema de recompensa atrofiado y eran comedoras compulsivas. Preferían soportar las descargas eléctricas instaladas para disuadirlas de acercarse a la comida chatarra, incluso cuando la comida común estaba disponible sin castigo. Es exactamente el mismo proceder de las ratas adictas a la cocaína.

 

Ya no quedan dudas de que la comida chatarra rica en sal, azúcar y grasa genera trastornos en los mecanismos biológicos, que son tan poderosos y difíciles de combatir como el abuso de las drogas.

 

Y ya que el uso de las drogas está reglamentado, ¿no es hora ya de imponer regulaciones más duras a la comida chatarra?

Fuente: La Nación

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Aumentaron los hábitos que ponen en riesgo la salud

Miércoles, 15 de Septiembre de 2010

Las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer de mama o de pulmón, y otras graves causan el 60% de las muertes en nuestro país. Y aunque existen medidas efectivas para prevenirlas, los factores de riesgo que las producen aumentaron en los últimos cuatro años.

La obesidad, el sedentarismo, la diabetes, el exceso de sal en las comidas y la disminución del consumo de frutas y verduras (sólo uno de cada 20 argentinos come todos los días las cinco porciones recomendadas) avanzan sin pausa, según los resultados de la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, presentados ayer.

“Uno puede decirle a la gente qué tiene que hacer para mejorar su calidad de vida, pero si el entorno no acompaña, no es saludable, los comportamientos no cambian. Sabemos más sobre qué comer o que tenemos que movernos más para cuidar la salud, pero la realidad es que la situación empeoró respecto de 2005. Esto demuestra que debemos avanzar más en las regulaciones, como con el tabaco, en el tiquetado de los alimentos y en el uso de la sal o la eliminación de las grasas trans en la industria alimentaria”, señaló el doctor Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud.

La buena noticia es que en estos años aumentó un 10% la cantidad de personas con cobertura de salud, disminuyeron entre 2 y 3% el tabaquismo y la exposición al humo de tabaco ajeno por la implementación en municipios y provincias de los ambientes 100% libres de humo, y la población comenzó a controlarse más la presión, el colesterol y la glucemia (nivel de azúcar en sangre) en los hospitales públicos.

Por ejemplo: el 81,4% asegura que se controla la presión, comparado con el 70% hace cuatro años. En esas mediciones, 3 de cada 10 tuvieron la presión alta por lo menos una vez. En tanto, el 76,6% de los hombres mayores de 35 y de las mujeres mayores de 45 dice que “alguna vez” se controló el colesterol, un indicador importante de la salud vascular. El 30% de ellos tiene el colesterol LDL o “malo” elevado.

Sin embargo, una encuesta que da a conocer hoy la Fundación Cardiológica Argentina indica que uno de cada dos adultos no hace nada por controlar su colesterol. El 20% de las mil personas consultadas no lo hizo porque “no tenía ningún síntoma.

También aumentó la medición de la glucemia, que “describe” cómo se están comportando varias hormonas clave para la aparición de enfermedades. Una es la insulina, cuya alteración causa la diabetes, que en estos cuatro años pasó de afectar el 8,4% al 9,6% de los mayores de 18 años.

Lo que también mejoró fue el cuidado mamario en las mayores de 40 y la prevención del cáncer de cuello de útero a partir de los 18 años: mientras que la realización de la mamografía creció del 42 al 54%, la del Papanicolaou lo hizo del 51 al 64 por ciento.

“El acceso de las mujeres a esos dos controles mejoró especialmente en el noroeste y nordeste del país, las regiones donde más inconvenientes existen. Pero observamos también que la realización de las mamografías sigue siendo bastante heterogénea por la falta de mamógrafos en todas las jurisdicciones”, indicó el doctor Daniel Ferrante, coordinador de esta segunda edición del relevamiento durante la presentación de los resultados ante representantes de los ministerios de Salud provinciales y de la Organización Panamericana de la Salud.

Más sal, menos fibra

La encuesta se realizó en ocho zonas: la ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Mar del Plata-Batán y las ciudades de Rosario, Tucumán, La Plata, Córdoba, Mendoza y sus alrededores. Como hace cuatro años, el 19,2% considera que su salud general sigue siendo “mala” o “regular”.

Una combinación peligrosa de factores de riesgo generó comentarios en la sala. Es que al 2% más de consumo de sal, que ya era excesivo, se sumó 3% menos de consumo de frutas y verduras respecto de hace cuatro años, pero 4% más de obesos y 8,7% más de sedentarios, especialmente las mujeres.

“Con un 18% de obesidad en la población estamos hablando de una epidemia, que influye sin duda en la incidencia de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres”, sostuvo Laspiur.

Tanto la diabetes, como el sedentarismo y la obesidad crecieron más en los sectores de bajos recursos que en el resto de la población. “No sólo aumentaron, sino que se ensanchó la brecha por nivel socieconómico”, agregó Ferrantes. La obesidad, por ejemplo, aumentó un 3,3% en sectores de bajos ingresos y apenas un 1% en la clase media y alta. La diabetes lo hizo en un 1,5 y 0,3%, respectivamente.

En la lista de las causas de esa tendencia, que no difiere de lo que sucede en el mundo, ayer se incluyeron los ambientes cada vez más obesogénicos, el consumo de comidas rápidas y los alimentos ultraprocesados, y el uso prolongado de las nuevas tecnologías (Internet, videojuegos, TV). Esto, más el aumento del estrés cotidiano, explicaría también por qué 1 de cada 5 argentinos tiene síntomas de ansiedad o depresión tan molestos como para que afecten su vida cotidiana.

“Hay muchos mitos sobre estas enfermedades (no transmisibles), cuando en realidad son evitables -dijo Ferrante-. Y hay estrategias costo-efectivas para lograrlo. La más importante es cambiar los hábitos.”

ALGUNAS PROPUESTAS PARA LA PREVENCION

Incremento de la actividad física: organizar grupos de caminata, hacer peatonales algunas calles en los barrios los fines de semana para reducir el uso del automóvil y aumentar la carga horaria de la educación física escolar.

Reducción de la obesidad: promover el consumo de frutas y verduras, y regular el tamaño de las porciones, los quioscos escolares, el etiquetado y las advertencias en los alimentos.

Disminución de la ingestión de sodio: reducir la sal en los panificados y los alimentos procesados mediante acuerdos con la industria gastronómica, cambios en el código alimentario y la campaña Menos Sal, Más Vida.

Incremento del consumo de frutas y verduras: ofrecer menúes de verduras a través de convenios y campañas escolares, y colocar folletos con recetas accesibles en las fruterías y verdulerías.

Control de la hipertensión, el colesterol y la diabetes: adecuar los servicios de atención de enfermedades crónicas, turnos programados, distribuir guías de práctica clínica, autocuidado a través de la educación.

Control del tabaquismo: promover municipios libres de humo, fortalecer los servicios de cesación tabáquica, sanción de leyes para ambientes 100% libres de humo, ratificar el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

Fuente: La Nación

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Navegando entre las dimensiones

Domingo, 12 de Septiembre de 2010

Vivimos con un pie en la tercera dimensión, con otro pie buscamos como apoyarnos en la nueva conciencia de cuarta y quinta dimensión. Por momentos parece fácil, cuando miramos desde el espíritu  y comprendemos que todo está en perfecto orden de transformaciones, que el caos dará lugar al orden. Pero otras veces cuando el enfoque es desde la mente racional o las emociones, entonces enganchamos las limitaciones y los miedos, vemos el caos y nos preguntamos como es posible todo lo que está sucediendo. Navegamos entre la confianza interna del espíritu que sabe de un mundo en evolución  consciente y las memorias de destrucción que pueden estar dentro de nosotros. Es necesario tener información y claridad para atravesar estos tiempos de irreversibles cambios.
 
¿Cómo entender las dimensiones para saber mínimamente donde estamos parados? Las dimensiones son los diferentes estados de la existencia, o podríamos decir también que son niveles de conciencia. Cambiar de dimensión es expandir nuestra forma de percibir la realidad, de ver las cosas. Cuando nos dicen que somos seres multidimensionales, muchos nos imaginamos que andamos viajando entre dimensiones que no entendemos bien aún.  La primera dimensión es la de los minerales y el agua, quienes se conectan con las piedras y trabajan con el agua están haciendo trabajos interdimensionales, al igual que quienes están en contacto con el reino vegetal que es la segunda dimensión. Miremos hacia las dimensiones de menor frecuencia para saber donde estamos parados y luego comprender la tercera dimensión que es la nuestra, la humana, la conflictiva, porque se basa en la polaridad y la separatividad, Ja, ja!!!  Aquí está el tema de tantos problemas, los unos y los otros, los buenos y los malos, me siento solo en este mundo que no me comprende. En 3 D hay una percepción lineal del tiempo y del espacio, y  justamente desde el tiempo que nos colisiona y que ya “no alcanza como antes” es desde donde comenzamos a percibir la interacción de la cuarta dimensión sobre nosotros, porque aquí el tiempo es mental, se expande y se contrae en un eterno presente.
 
Muchos hablan del salto cuántico de la conciencia, de saltar a otra dimensión más elevada. En realidad, he comenzado a cuestionarme si estamos saltando o se nos vienen encima la cuarta y quinta dimensión. Porque ellas están sobre nosotros y es lo que nos está desarticulando la vida ordenadita como la teníamos en tercera dimensión. Nos estamos zambullendo en nuevas conciencias, nos sentimos raros, los que antes nos gustaba, ahora no interesa más, hay una búsqueda de la esencia de la vida. Y por aquí comenzamos a explorar las frecuencias de las nuevas dimensiones que nos abren a la realidad de nuestro ser.
 
Cuando comenzamos a percibir la cuarta dimensión, sentimos que muchas creencias comienzan a derrumbarse, otros niveles de la conciencia ocupan nuestra mente y percibimos las realidades con otros tonos. La 4 D es la zona de pasaje hacia realidades suprafísicas, allí se encuentran las  fuerzas arquetípicas  o inconsciente colectivo, es donde experimentamos la sincronicidad y la telepatía entre otras cosas. También es una zona poderosa de luces y oscuridades donde se dan las pesadillas y presencias astrales. A medida que desarrollamos mayor libertad en nuestro ser para pensar, sentir y hacer, somos atraídos magnéticamente hacia los impulsos lumínicos de la cuarta dimensión y atravesamos las zonas de control arquetípico para ingresar en la conciencia de la quinta dimensión. Esta dimensión es la frecuencia de la sabiduría y es pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías. En quinta experimentamos el fundirnos con el grupo de almas al cual pertenecemos vibracionalmente y al Ser superior o Multidimensional. Es la dimensión donde recordamos quienes somos y despertando nuestra sabiduría interna, (seguro que ya tocaste la 5 D y no te diste cuenta). Es en esta dimensión donde se experimenta la conciencia grupal que forma un solo Ser de mayores dimensiones. ¿Estamos cerca o lejos de la quinta dimensión? Calcula cuanto de separatividad hay en ti o cuan cerca estás de la conciencia de Todos Somos Uno.
 
En síntesis, si experimentas sincronicidades, telepatía, si vives en el aquí y ahora, si te interesas por temas espirituales,  o te das cuenta de que no hay diferencia entre el adentro y el afuera, si buscas la unión con todos los seres de la creación estás experimentando la cuarta y quinta dimensión. Y todavía hay mucho más para experimentar, este es el comienzo.
El cambio dimensional no sucede de un día para otro sino por capas paulatinas de conciencia. Los grandes cambios que sentimos es el lento pasaje a las dimensiones superiores.
 
Es decir, las puertas de las nuevas dimensiones ya están abiertas, se pasa a través de ellas con un  simple estado de conciencia, donde nuestro ser puede experimentar estados de unión espiritual. Esta conciencia de unión espiritual está siendo posible con más facilidad para muchos seres gracias a estas energías que llegan desde el centro de la galaxia y en sus vibraciones de altas frecuencias traen la energía necesaria para nuestra integración.
Integrarnos los unos a los otros no es una tarea que pueda realizar el intelecto desde la tercera dimensión, es una energía de alta vibración que activa códigos de memoria en nuestro centro corazón y permite que se exprese un sentimiento de unidad-integración.
 
Todo lo que vemos en los noticieros de peleas, violencia, desunión, miserias siguen siendo productos de la vieja energía. Todos los seres que se unen en meditaciones masivas por la paz mundial, por la sanación del planeta, lo están haciendo desde la nueva conciencia. Cada uno elige el canal que desea.
El efecto cósmico es poderoso, los cambios se precipitan más allá de lo imaginado por muchos. Tenemos que explorar las nuevas formas de vida, comprender cómo la cuarta y quinta dimensión ya están modificando nuestra realidad.
 
Sólo una banda de visionarios que conoce el otro lado del velo
puede  empujar las puertas del Gran Cambio
Salimos del mundo de las confusiones, de los vínculos enmarañados, de las mentiras y las manipulaciones. Ingresamos en un mundo más transparente, donde la verdad del espíritu atraviesa la realidad.
Abandonamos las creencias de que todo tenía que ser con sufrimiento y esfuerzo, vieja energía de la 3D. Ahora, en la 4D el pensamiento crea la realidad. Lo que piensas obtendrás. ¿Estás navegando interdimensionalmente? Con sólo tu pensamiento ordenado en infinitas posibilidades ingresas en la Nueva Tierra.
El tiempo lineal de la tercera dimensión colisiona. Las viejas formas de trabajar, de pensar, nos demandan muchas horas de reloj que ya no sirven. La clave del cambio está en una mente ordenada que practique la sincronicidad y el estar en presente continuo.
Los jóvenes nos muestran ese vivir en el presente sin preocuparse, porque ellos traen los nuevos códigos ya incorporados y los adultos les cuestionan la “falta de preocupación por el futuro”, esto es vieja conciencia!!! Muchos adultos quisiéramos tener esa conciencia de liviandad energética que ellos traen, ellos resuelven en el tiempo real del presente, cómo van a preocuparse por el futuro si ellos perciben que no habrá futuro como los adultos racionales de 3 D siguen pensando.
 
Las fuerzas planetarias en el juego cósmico
¿Sólo los humanos estamos en grandes cambios galácticos? Todo el sistema solar respira las intensas energías  de la Banda de Fotones. Respiremos junto a la galaxia.
La Gran Cruz Cósmica de planetas mayores se extendió desde finales de junio hasta mediados de agosto, con momentos de mayor intensidad sobre el 26 de junio y el 8 de agosto. Por un lado este influjo de poderosas energías de liberación dio paso a que muchos seres despertaran a sus potenciales espirituales, por otro lado también se experimentaron momentos de confusión, desorden generalizado, emergencia de contenidos muy reprimidos dentro del inconciente personal y el inconciente colectivo que agudizaron la percepción de caos.
Si bien los aspectos astrológicos estuvieron indicando una excesiva tensión de fuerzas planetarias, para muchos seres en conciencia fue el comienzo de su unificación definitiva donde el espíritu puede hacer contactos más definidos y claros con la materia. Es decir, los estados  de certezas espirituales, alineaciones con la Fuente, inspiraciones  divinas y estados normales de iluminación ahora son posibles para muchas mas personas  con menos esfuerzos de preparación. Se abrieron las puertas interdimensionales, nosotros no tuvimos que ir a ningún lugar especial, sólo había que estar centrados, alineados y en paz para “sentir” la cuarta y la quinta dimensión en nuestra vida cotidiana.
 
En julio tuve una experiencia, donde “me colisionó el tiempo” allí pude experimentar y resolver en pocos minutos casi 24 horas de diferencia que me faltaban (¡se me escaparon 24 hs! Fue muy divertido). Gracias a mis prácticas de meditación y experiencia en tener como brújula a la intuición (ahora le dicen GPS) pude realizar lo que era esencial en ese momento y avanzar con satisfacción y equilibrio.
Sigamos deslizándonos desde nuestro sentir interior. Ah! Si aún no encontraste tu sentir interior, busca dentro de ti lo que te está pasando, no mires afuera que te vas a distraer.
A partir el próximo equinoccio y con la entrada del Sol en Libra, donde se encuentra Saturno, comienza la etapa de re-ordenar la nueva etapa con todo lo que quedó en la superficie de tu conciencia….
A fines de setiembre el Sol en conjunción con Saturno harán cuadratura a Plutón, último ajuste para sacar afuera lo que no necesitamos más. Partir del 9 de octubre, Venus comienza su marcha retrógrada por 40 días, hasta el 20 de noviembre. Venus está relacionado con el sentir, los afectos y los valores de vida. Se hará una revisión en nuestra vida de ciertos aspectos a seguir depurando para una mejor afinación de nuestras emociones dentro de las nuevas energías. ¿Otra vez más? Si, otra vez, porque cuanto más vamos ascendiendo en la espiral evolutiva más afinados y libres de ataduras y dependencias emocionales necesitamos caminar.
En la energía del amor infinito, los abraza.
Ana María Frallicciardi

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Recetas para la buena alimentación 4

Sábado, 11 de Septiembre de 2010

Galletitas de avena y pasas

. 300 grs. de avena gruesa.

. 250 grs. de harina integral.

. 250 grs. de azúcar integral.

.150 cc. de aceite vegetal.

.100 cc. de esencia de vainilla.

.2 cucharadas de polvo de hornear.

. 1 cucharada de sal marina.

. 150 cc. de agua (aprox).

. 200 grs. de pasas negras.

Preparación: Mezclar todos los ingredientes secos con agua y el aceite, amasar. La textura de la masa es áspera, por ello se sugiere tomar pequeñas cantidades y estirar con palote aproximadamente 1 cm de espesor y cortar de la forma que más le agrade (sugiero con cortapasta redondo, diámetro de 3 cm), llevar a horno medio sobre placa con aceite por 8 min. Retirar y dejar y enfriar.

Rinde 60 piezas

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Recetas para la buena alimentación 3

Domingo, 5 de Septiembre de 2010

Panqueques sin huevo

. 100 cc. de harina leudante.

. 200 cc. de zapallo hervido.

. 3 cucharadas de leche en polvo (opcional)

. 1/2 litro de agua o soda.

. 8 cucharadas soperas al ras de fécula de maíz.

. 2 cucharadas de azúcar.

. Una pizca de orégano.

. 2 cucharadas de perejil picado muy finamente.

. 1 cucharadita de curry.

Preparación: Mezclar todos los ingredientes en seco dentro de un bol y batir con el agua hasta lograr una pasta muy cremosa (como el yogur bebible) calentar una sartén antiadherente (tipo teflón) con una cucharada profunda, verter sobre la sartén caliente  y esperar que se vaya despegando la masa de los bordes ayudándose con una espátula, dar vuelta el panqueque y dorar del otro lado. Retirar y reservar tapado con un lienzo hasta rellenar. Atención, si al probar con el primer panqueque éste se rompiera, se deberá agregar más harina.

Rinde 20 unidades

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