Archivo de Octubre de 2011

Crece el sedentarismo y el consumo de comida chatarra

Martes, 18 de Octubre de 2011

Sedentarismo, comida chatarra y tabaquismo concentran en su mayoría los problemas cardiovasculares en la sociedad argentina y en el mundo, según se encargaron de difundir un grupo de expertos consultados por LA NACION, con motivo del Día Mundial del Corazón que se celebra hoy.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cardiopatías, o enfermedades cardiovasculares son las responsables del 30% de muertes en todo el mundo.

Alberto Alves de Lima, director de docencia del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), adelantó tres parámetros para llevar una vida sana y con menor riesgo para el corazón y las arterias: comer en base a frutas y verduras, hacer actividad física y no fumar.

“Hay que evitar ingerir la comida rápida o chatarra. Por lo menos caminar para aumentar el ritmo respiratorio. El ejercicio aplicado hasta en pequeños espacios, incrementa la salud y la vitalidad del corazón, ya que está comprobado que hacer actividad física reduce en un 50% las probabilidades de sufrir estas enfermedades. Y por último no fumar”, indicó Alves de Lima.

“Después del azote de las hambrunas, las guerras y las epidemias, en los últimos años la enfermedad cardiovacular, que no es trasmisible, se transformó en la primera causa de muerte en el mundo. Por cada 100.000 muertes, unos 250 son por causas cardíacas. O de cada 100, unas 33 mueren por esas causas, sobre todo después de los 45 años”, explicó a LA NACION el doctor Gerardo Bozovich, director médico de la Fundación Favaloro.

Bozovich explicó que la arterioesclerosis es la más común de esas afecciones en arterias coronarias, junto a los infartos de miocardio y ataques cerebrales (ACV), que explicó que existen muy buenas oportunidades de prevención de esa afección, como así también tratamientos con la enfermedad instalada ya que cada vez se sobrevive mejor y más.

Respecto a los preventivos, el especialista apuntó al control de factores de riesgo, como la hipertensión, el tabaquismo, el sedentariosmo y el colesterol alto. También señaló los tratamientos farmacológicos que modulan los lípidos y el colesterol para prevenir la arterioesclerosis. Finalmente habló de los tratamientos invasivos por catéter y por cirugía, como el conocido By pass, técnica creada y desarrollada por el doctor René Favaloro.

SEDENTARISMO EN ALZA

El sedentarismo es hoy uno de los enemigos de la salud cardiovascular de los argentinos, ya que de una reciente encuesta elaborada por TNS Gallup y difundida por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), brazo hacia la comunidad de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), cuatro de cada diez personas hace actividad física sólo una vez por semana o ninguna.

“La persona sedentaria tiene las arterias más fijas y tiende a que se hagan más gruesas y con tendencia a tener un problema arterioesclerótico. Aquellos que hacen al menos una caminata de entre 30 a 60 minutos, la mayor cantidad de días de la semana, genera una disminución en la rigidez de la arteria y disminuye la presión que se ejerce sobre la sangre”, afirmó a LA NACION, el doctor Roberto Peidró, prosecretario de la FCA.

“Una persona que hace ejercicio hoy regularmente, aunque sea una caminata y aquella que no lo hace, en diez años tendrá el 50 por ciento menos de probabilidad de tener hipertensión arterial”, completó el especialista, que recomendó a la persona que ya padece hipertensión, seguir un tratamiento médico adecuado, reducir la sal en la alimentación, hacer ejercicio físico y atenuar factores externos sociales como el estrés, o la depresión o ansiedad por problemas personales o laborales. “La natación es un deporte excelente para mejorar la actividad cardiovascular y circulatoria”, resaltó.

El cardiólogo Ricardo Iglesias, presidente de la FCA resaltó los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que indican que entre 2005 y 2009 aumentó casi 10% el sedentarismo en la Argentina, pasando de 46,2% a 54,9%, e indicó que se trata de un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. “Las personas sedentarias tienen mayor predisposición de sufrir hipertensión arterial, sobrepeso y obsesidad, diabetes tipo 2 y alteraciones del metabolismo del colesterol”, afirmó Iglesias.

“Según el Registro Interheart, publicado en la prestigiosa revista The Lancet en 2004, de acuerdo a una evaluación de 29.000 personas en 52 países, el colesterol es el principal factor de riesgo de infarto en el mundo, seguido del tabaquismo. Así, una persona con colesterol alto tiene un riesgo 3,25 veces mayor de sufrir un infarto en el término de un año”, agregó Iglesias, que se mostró contrario a las campañas que promueven el hedonismo en el hombre, donde fumar o comer comidas rápidas embargan de placer a quien consumen cigarrillos o comida chatarra.

Iglesias también destacó el elevado consumo de sal en la Argentina. “Acá comemos de 16 a 18 gramos de sal por día. Lo recomendado es 5 o 6. Por eso lanzamos la campaña “Sal de la mesa”. Es lo mismo que una campaña vial. Usar el cinturón de seguridad le salva la vida a una persona el 0,0007 %. Pero en una comunidad salva el 7% de la totalidad de los muertos por accidente de tránsito. Al bajar medio milímetro la presión se evitan 2000 muertos por año. En Nueva York, por cada dólar que el gobierno pone para que las empresas reciclen la sal [bajen su contenido de los alimentos enlatados] y le pongan menos a los alimentos, el estado al año gana 12 dólares respecto a los gastos de atención médica”, precisó.

CRECEN LOS ACV

Los datos que maneja la OMS son por demás preocupantes ya que cada año, 15 millones de personas en todo el mundo sufren o padecen un accidente cerebrovascular.

En 2004, el accidente cerebrovascular causó 5,7 millones de muertes en todo el mundo (9,7% de la mortalidad total), mientras que en América latina acarrearon más de 250.000 muertes, pero para 2024 ese número podría triplicarse como resultado del envejecimiento de la población, afirma un reciente informe ¿Cómo reducir los accidentes cerebrovasculares en Latinoamérica? presentado por un grupo de especialistas de toda la región en el marco del III Conferencia Latinoamericana de la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía.

“Las enfermedades cardiovasculares se producen principalmente por obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. Y una de las más graves es la Fibrilación Auricular (FA) considerada la arritmia cardíaca sostenida más frecuente, que constituye un alto factor de riesgo de padecer un accidente cerebro vascular o ACV”, afirmó Peidró.

Según el experto, en comparación con la población general, las personas con FA tienen un riesgo cinco veces mayor de sufrir un accidente cerebrovascular. La FA es responsable del 20% de los accidentes cerebrovasculares isquémicos (accidentes cerebrovasculares causados por un coágulo que bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro).

El doctor Sebastián Ameriso, jefe de Neurología Vascular de Fleni, aseguró a LA NACION que la FA “es una epidemia que ya está en curso y en franco aumento, ya que al haber más expectativa de vida en la población, aparece un mayor riesgo de padecerla. Un 20 por ciento de las personas de más de 80 años la sufren, por lo que se incrementa más el riesgo de contraer un ACV.

Así, el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con FA aumenta con la edad y con la adición de otros factores de riesgo (p.ej., hipertensión arterial, accidente cerebrovascular previo y diabetes). Entre los factores que ubican a un paciente con FA en el grupo de mayor riesgo de padecer un accidente cerebrovascular se encuentran: insuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión arterial, edad mayor de 75 años, diabetes y accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio previos.

“Por otra parte, los accidentes cerebrovasculares relacionados con la FA son más graves, provocan mayor discapacidad y tienen una peor evolución que los accidentes cerebrovasculares en pacientes sin la FA”, indicó Peidró. En un estudio mexicano, la mortalidad a 30 días luego de un accidente cerebrovascular fue del 22% en pacientes con historia de FA, en comparación con el 13,7% en ausencia de la arritmia.

En América latina hay 3 millones de personas que padecen esta forma de arritmia, pero sólo la mitad lo sabe. Las técnicas actuales sólo pueden prevenir la FA en algunos pacientes. La terapia con anticoagulantes reduce el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con FA. Cuando se usa en forma adecuada y se monitorea cuidadosamente, reduce el riesgo de accidente cerebrovascular en alrededor de dos tercios.

Fuente: La Nación

La risa es el mejor analgésico

Martes, 11 de Octubre de 2011

No se trata de una simple sonrisa. Para apaciguar el dolor, dice un estudio, hace falta una buena carcajada que produzca la liberación de sustancias químicas que actúen como analgésico natural.

En el estudio, que fue publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, los autores experimentaron por primera vez con el umbral del dolor en las personas.

Los voluntarios fueron divididos en dos grupos: el primero de ellos disfrutó de videos humorísticos durante 15 minutos, mientras que el otro vio programas más aburridos, según los investigadores, tales como juegos de golf.

Aquellos sujetos que recientemente se habían reído a carcajadas fueron capaces de resistir el dolor hasta un 10% más que antes de ver los videos.

Para su sorpresa, los científicos también encontraron que el otro grupo era menos capaz de soportar dolor, luego de estar 15 minutos frente al televisor sin generar ni una mínima sonrisa.

INCONTROLABLE

El tipo de risa también es importante. Las risitas leves o nerviosas no provocaron ningún efecto fisiológico; las carcajadas fueron las únicas en hacer el trabajo.

El profesor Robin Dunbar de la Universidad de Oxford, quien dirigió la investigación, considera que las risas incontrolables liberan sustancias químicas llamadas endorfinas en el cuerpo que, además de generar una leve euforia, también calman el dolor. “Vaciar los pulmones es lo que causa el efecto”, dijo a la BBC.

“Eso es exactamente lo que ocurre cuando decimos ‘me reí hasta que me dolió’. Ese dolor de risa muy intensa es lo que produce la liberación de las endorfinas”, explica.

Pero no todos los programas de comedia fueron capaces de conseguir lo que se buscaba, asegura Dunbar.

Las payasadas obtuvieron una alta puntuación, mientras que las rutinas de stand-up comedy -aunque resultaron ser agradables- no provocaron ningún efecto en el aumento de los umbrales de dolor.

“Proyectamos la serie del comediante británico, Michael McIntyre, porque pensamos que funcionaría bien. Sin embargo, los resultados indicaron que su humor era demasiado cerebral como para producir carcajadas de importancia”, señaló Dunbar.

Lo que mejor funcionó fueron las comedias al estilo de Mr. Bean. Otras series, como Friends, también resultaron ser exitosas.

UMBRAL DEL DOLOR

Los investigadores no fueron capaces de medir directamente los niveles de endorfinas, pues ello habría supuesto la extracción de líquido de la espina dorsal de los voluntarios, un proceso que -según el profesor Dunbar- eliminaría rápidamente la sonrisa de los rostros de los voluntarios. Algo que, sin duda, influiría en los resultados.

Por ello, prefirieron tomar medidas representativas probando el umbral del dolor en cada voluntario, colocándoles una bolsa de hielo en el brazo para ver cuánto tiempo podían aguantarla, por ejemplo.

Mientras más aumentara el umbral del dolor, mayor sería la cantidad de endorfinas que habrían producido durante las carcajadas.

Con este estudio, aunque lo parezca, Dunbar no pretende desarrollar un nuevo tratamiento. Por el contrario, quiere explorar el papel de la risa en el establecimiento de las sociedades humanas hace dos millones de años.

Aunque todos los monos puedan reír, explica, la capacidad de hacerlo de manera estrepitosa para producir endorfinas es exclusiva de los seres humanos.

ENDORFINAS ACTIVADAS

La teoría de Dunbar es que, además de apaciguar el dolor, las endorfinas también pueden hacer que las personas estén más susceptibles a formar lazos.

“Invertimos buena parte de nuestro tiempo en conversaciones tratando de reírnos y de provocar la risa”.

“Lo que estamos tratando de demostrar en este caso es que las endorfinas sí se activan. El siguiente paso será corroborar si reír realmente hace más fácil que los grupos se unan, trabajen mejor en equipo y actúen con mayor generosidad”.

Si ese es el caso, entonces se puede explicar por qué hace unos dos millones de años los primeros seres humanos fueron capaces de formar grandes comunidades tribales de hasta 100 miembros, mientras que los simios sólo fueron capaces de formar comunidades de hasta 50.

Esta teoría recrea una posible escena que muestra a nuestros antepasados reunidos alrededor del fuego para reír.

De allí pueden haber salido los primeros payasos, que habrían unido a la gente gracias al efecto de la risa.

Fuente: La Nación