Archivo de la categoría ‘Alimentación’

Recetas para la buena alimentación 4

Sábado, 11 de Septiembre de 2010

Galletitas de avena y pasas

. 300 grs. de avena gruesa.

. 250 grs. de harina integral.

. 250 grs. de azúcar integral.

.150 cc. de aceite vegetal.

.100 cc. de esencia de vainilla.

.2 cucharadas de polvo de hornear.

. 1 cucharada de sal marina.

. 150 cc. de agua (aprox).

. 200 grs. de pasas negras.

Preparación: Mezclar todos los ingredientes secos con agua y el aceite, amasar. La textura de la masa es áspera, por ello se sugiere tomar pequeñas cantidades y estirar con palote aproximadamente 1 cm de espesor y cortar de la forma que más le agrade (sugiero con cortapasta redondo, diámetro de 3 cm), llevar a horno medio sobre placa con aceite por 8 min. Retirar y dejar y enfriar.

Rinde 60 piezas

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Recetas para la buena alimentación 3

Domingo, 5 de Septiembre de 2010

Panqueques sin huevo

. 100 cc. de harina leudante.

. 200 cc. de zapallo hervido.

. 3 cucharadas de leche en polvo (opcional)

. 1/2 litro de agua o soda.

. 8 cucharadas soperas al ras de fécula de maíz.

. 2 cucharadas de azúcar.

. Una pizca de orégano.

. 2 cucharadas de perejil picado muy finamente.

. 1 cucharadita de curry.

Preparación: Mezclar todos los ingredientes en seco dentro de un bol y batir con el agua hasta lograr una pasta muy cremosa (como el yogur bebible) calentar una sartén antiadherente (tipo teflón) con una cucharada profunda, verter sobre la sartén caliente  y esperar que se vaya despegando la masa de los bordes ayudándose con una espátula, dar vuelta el panqueque y dorar del otro lado. Retirar y reservar tapado con un lienzo hasta rellenar. Atención, si al probar con el primer panqueque éste se rompiera, se deberá agregar más harina.

Rinde 20 unidades

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Recetas para la buena alimentación 2

Martes, 24 de Agosto de 2010

Pancitos de germen de trigo

. 250 grs. de harina leudante.

. 100 grs. de germen de trigo.

. 50 grs. de avena fina.

. 2 cdas. de azúcar integral.

. 3 cdas. de semillas de lino.

. 2 das. de semillas de sésamo.

. 1 cda. de semillas de girasol pelado.

. 1 pizca de sal marina.

. 1/2 vaso de aceite de girasol y agua en cantidad necesaria.

Preparación: En un bol, mezclar la harina leudante con el germen de trigo, la avena y los demás ingredientes en seco, mezclar muy bien todo e incorporarle el agua tibia muy de a poco, mientras se va amasando, hasta lograr una masa blanda, dejarla por 10 minutos , luego aceitar una placa y acomodar en ella, las piezas de pan en forma de bollitos o bastones, llevar a horno moderado por 20 minutos aproximadamente.

Rinde 25 bollos (5 cm. de diámetro)

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Recetas para la buena alimentación

Lunes, 16 de Agosto de 2010

Ensalada de trigo burgol

. 200 gramos de trigo burgol, previamente hervido

. 100 gramos de arvejas hervidas

. 1 zanahoria rallada

. 1/2 planta de lechuga cortada con los dedos

. 6 aceitunas verdes y 6 aceitunas negras

. 100 gramos de queso cortado en cuadritos

. Aceite de olivia a gusto

. Sal marina a gusto

. Limón a gusto

Preparación: Hervir el trigo burgol previamente por 15 minutos y colarlo, dejar que se enfríe. Picar ñas aceitunas y mezclar todos los ingredientes con los aderezos, servir a temperatura ambiente.

Rinde 4 porciones

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Prejuicios y verdades sobre una correcta alimentación

Domingo, 11 de Julio de 2010

Las galletitas, los alfajores y la comida “rápida” son “malos”. Las verduras, los lácteos y los quesos son “buenos”. Las pastas son “malas”?

El universo nutricional de los argentinos está atravesado de prejuicios y nociones estereotipadas que no siempre responden a la realidad. Sin embargo, un instrumento desarrollado con el apoyo de la Fundación Bunge y Born por los investigadores del Programa de Agronegocios de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Sergio Britos y Agustina Saraví, con la colaboración de Nuria Chichizola, muestra que “todo es relativo”.

Combinando diferentes sistemas descriptos por la literatura científica, los especialistas construyeron una matriz para evaluar la calidad nutricional de los alimentos que permite clasificarlos como “mínimo”, “regular”, “bueno” o “muy bueno”, y la aplicaron a los nutrientes que revelaron los rótulos de una muestra de más de 600 productos.

“Cada grupo alimentario se caracteriza por aportar algo a la dieta -explica Britos-. Se espera que las carnes aporten hierro, un nutriente que no se le puede pedir a un aceite. Si la vara es el hierro, obviamente el aceite va a calificar mal. Por eso, la idea fue establecer un ordenamiento dentro de cada categoría de acuerdo a cómo cada producto se adecua más o menos al perfil que debe tener una dieta saludable.”

En función del conocimiento que aportaban estudios previos, Britos y Saraví comenzaron por definir qué tipo de nutrientes debían tener en cuenta.

“Llegamos a la conclusión de que teníamos que dividir los alimentos en dos familias: la de los que ingerimos en exceso, y por lo tanto es bueno limitar, y la de los que ingerimos poco, y por lo tanto es bueno promover. En el primer grupo están las grasas, las grasas saturadas, los azúcares, el sodio y las calorías. En el segundo, el calcio, el hierro, las vitaminas C y A, la fibra y los ácidos grasos omega 3.”

De acuerdo con la lógica que sustenta esta matriz de evaluación, la calidad de los alimentos dependerá de en qué medida tienen menos de lo que hay que limitar y más de lo que hay que promover. Por ejemplo, los que no tienen grasas, obtienen una calificación mejor que los que sí tienen.

Resultados inesperados

“Lo más interesante fue que no sabíamos cuáles iban a ser los resultados hasta que hicimos el procesamiento y el análisis -cuenta Britos-. Resultó que alimentos que están en una misma categoría pueden ser completamente diferentes. Por ejemplo, estamos acostumbrados a oir que no es bueno comer muchos alfajores, y sin embargo hay un 20% que son buenos. Claro que eso no significa que se pueden comer indefinidamente.”

Lo mismo sucede con las galletitas. Hay casi un 20% que, gracias a las modificaciones introducidas en los últimos años por la industria alimentaria, y que son consideradas buenas prácticas (como la reducción de calorías y de grasas trans) pueden ser consideradas de buena calidad y, en la medida en que lo sean, pueden caber en mayor proporción en la dieta. “No hay por qué evitarlos, sí consumirlos responsablemente”, agrega Britos.

Otro de los trabajos que comprendió esta investigación, y que se reúnen en el libro Buenas prácticas para una nutrición saludable de los argentinos, fue identificar cuáles son los alimentos que mayor incidencia tienen en esos nutrientes que hay que limitar.

“Descubrimos que los que más vehiculizan grasas son los lácteos enteros -detalla Britos-, como los quesos (por ejemplo, el rallado que se incorpora en exceso a las pastas), y la carne que no es magra.”

La doctora Mónica Katz, directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Favaloro y autora de No dieta (Libros del Zorzal, 2008), que no participó en este estudio, concuerda en que es importante dejar de lado los prejuicios, porque “demonizar un alimento es absurdo”.

Y agrega: “Algo está mal si nunca puedo comer una galletita; y algo está mal si sólo como galletitas. En los humanos, el problema está en tomar buenas decisiones, en no tener una miopía para el futuro y ver sólo el aquí y el ahora.”

A modo de ayudamemoria, los investigadores establecieron una “línea de corte” para utilizar como referencia cuando se leen las etiquetas de información nutricional: “Aquellos alimentos que tienen no más de 120 calorías, no más de 3 g de grasas o no más de 1 g de grasas saturadas por porción, son de calidad buena o muy buena -explican Britos y Saraví-. Tienen mejor calidad nutricional que los que tienen más de 150 calorías, más de 5 g de grasas o más de 3 g de grasas saturadas.”

Y enseguida concluye Britos: “No es nada académico lo que voy a decir, pero probablemente la nutrición sea una de las disciplinas que más se prestan a la charlatanería. Sobre alimentos y sobre fútbol todos tenemos una receta? Sin embargo, lo importante es no enrolarse en fanatismos. Todo se puede comer, dependiendo de la cantidad, de la frecuencia?”

Fuente: La Nación

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Adictos a las harinas y los dulces

Sábado, 26 de Junio de 2010

¿Por qué muchos necesitamos esa dosis de chocolate diaria? ¿Por qué probar una medialuna es abrir una puerta para comer dos, tres, cuatro? Especialistas consultados por lanacion.com explican que los dulces y las harinas son alimentos adictivos y que la compulsión por comerlos está dada por una alteración bioquímica del sistema nervioso y de todo el aparato hormonal.

La endocrinóloga Alejandra Rodríguez Zía señala que el neurotransmisor más importante involucrado en esta adicción es la serotonina. “La serotonina se forma de un aminoácido que se llama triptófano; éste se encuentra muy concentrado en el chocolate. Si me falta serotonina, me muero por comer un chocolate”, ejemplifica.

Así, en los dulces en general y en chocolates en particular se encuentra la materia prima para que el cerebro produzca serotonina. De allí que la ingesta de estos productos genere una sensación de saciedad y tranquilidad buscada para paliar el estado nerviosismo y de ansiedad previo a comerlos.

Carlos Murúa, médico especialista en obesidad y trastornos alimentarios y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, habla de pandemia en referencia a la obesidad y se detiene en la presencia de pacientes cada vez más adictos a comidas con exceso de azúcares y harinas refinadas. “Con la dieta no basta; también hay que empezar a modificar otros hábitos de vida y reducir los niveles de estrés y ansiedad que acumulamos a lo largo del día y que procuramos calmar con la comida de mala calidad”, recomienda el fundador de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota).

Así, entra en el terreno de los tratamientos. La endocrinóloga consultada sostiene que hay un método artificial para empezar a equilibrar las faltas de serotonina por medio de fármacos. Sin embargo, coincide con el especialista en nutrición al afirmar que esto sólo se sostiene en el largo plazo si se trabaja en mejorar la calidad de vida.

Fuente: La Nación

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