Las cosas pueden ponerse difíciles cuando un grupo de desconocidos estira hacia abajo su ropa de spandex en una sala llena de vapor y sudor. Maniquí : Mi vida en veintitrés posturas de Yoga “.Pero incluso un gesto destinado a calmar puede ser mal interpretado.
Pregunte a los instructores con experiencia, si un estudiante les gruñó alguna vez por tocarlos - incluso con buenas intenciones - lo más probable es que cada uno tenga una historia para ti. En sus primeros años de enseñanza, el Sr. Brown se acercó a una mujer que estaba en buena forma para sus cuarenta años para hacer una corrección en la postura que realizaba, era algo simple en el piso con piernas cruzadas. Mientras estaba de pie detrás de ella, llegó a poner sus manos sobre la parte superior de los muslos para aumentar la rotación externa de las caderas. Ella en lugar de dar la bienvenida al gesto, salió de la postura y le dijo que la deje tranquila. La mujer no volvió más a clases, y desde entonces el ha sido mucho más cauteloso a la hora de hacer ajustes en las posturas.
El toque puede ser bien intencionado, pero la línea fácilmente se desdibuja en lo sexual, dijo Jason Ray Brown, un maestro veterano y dueño del estudio “Zenyasa Yoga and Wellness” en Manhattan.
Dijo:”He visto a profesores varones frotar los pies de las mujeres jóvenes durante savasana”, “¿Quieres hacerle eso a un hombre de 50 años de edad?”“No se puede asumir que porque uno es el maestro de yoga tiene el derecho de tocar a la gente,” dijo el Sr. Brown.
El contacto inapropiado o ajustes agresivos también han dado lugar a demandas judiciales.
Michael O’Brien Keating, un abogado de Denver que ha representado demandas contra los estudios de yoga, tomó un caso en Colorado presentado por un profesional que alega que un ajuste inadecuado ha dado lugar a una lesión.
El asunto se resolvió fuera de los tribunales, pero el señor Keating, que es un aficionado al yoga , ve una gran zona gris en la manipulación y el ajuste de las posturas de los estudiantes durante la clase.
“La dificultad es que hay gente en clase que no es muy atlética,” dijo, “o que están entrando en posiciones comprometidas” y pueden sentirse incómodos hablando si un ajuste se siente mal.”
Cada estilo de yoga se aproxima de forma diferente a los ajustes. Por ejemplo, el estilo Mysore es más agresivo, dijo el Sr. Brown citando videos de Sri K. Pattabhi Jois, el gurú de Ashtanga, empujando la cabeza de un hombre con su rodilla en una curva delantera.
Es imposible para un profesor - incluso cuando se trabaja con un estudiante asiduo y con experiencia – saber la historia médica completa y estado emocional de este en un día determinado.
Sin embargo, “hay una gran cantidad de información que se puede reunir para evaluar si una persona está abierta a sugerencias”, dijo Joe Miller, quien ha enseñado en el estudio “OM Yoga” en Manhattan desde el año 2000 y que tiene una maestría en fisiología aplicada. El Sr. Miller, a veces pide un permiso verbal antes de llegar al estudiante - dice algo como, “voy a mover este hombros hacia atrás, está bien?”
Alison West, quien fundó junto a Deborah Wolk el ”
Fuente: The New York Times
Yoga Union Center for Backcare and Scoliosis” en Manhattan, dice que algunos límites son claros. “Los genitales y los pechos están fuera de nuestro alcance”.
La Sra. West dijo que opera con dos palabras en mente: “pureza” y “amabilidad”
“He oído hablar de los maestros que no están más allá del reproche”, dijo. “La conclusión es que el maestro es responsable de lo que sucede en el aula.”
Esto es muy cierto en una clase de yoga, donde ir la postura del camello, por ejemplo – estar de rodillas empujando las caderas hacia delante - puede sentirse un poco “porno”, como dice Claire Dederer en el prólogo de su libro, ”
La timidez que la Sra. Dederer sentía al llevar a cabo dicha postura porno plantea un obstáculo que se puede tener al intentar conseguir la paz interior. Tener un profesor parado detrás tuyo que coloca sus manos en la parte baja de tu espalda o tira de tus caderas puede ser suficiente para que muchas personas se alejen por completo del yoga.
El delicado arte del ajuste de las posturas con las manos es esencial para muchas formas de yoga y sus maestros, pero no siempre es bienvenida. Como estudiante, yo aprecio la ayuda de un instructor experto en la realización de “la plena expresión de la postura”, como la debe hacer un yogui, o para asegurar que mi torso se encuentra en el ángulo correcto, o que mis dedos de los pies están colocados correctamente.
El toque de una mano puede traer conciencia para lugares difíciles de alcanzar, como la espalda baja, o estabilizar una pierna tambaleante.
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