Que hace la meditación

meditacionLa meditación es el resultado inevitable del proceso de evolución, del impulso hacia la perfección. Un ser humano no puede vivir y crecer sin respirar. La respiración es vida para el cuerpo. La meditación es un género de respiración, y es imposible vivir el Sendero del discipulado y de la iniciación sin la meditación.

Cuando el hombre promedio entra en el Sendero siente un gran impulso, un gran impetu para meditar; la bellota humana siente en sí las fuerzas de la naturaleza y quiere destruir todas las limitaciones, volverse liberada, y encontrar su camino hacia la luz, el amor y el poder del mundo interior.

Los aspirantes degeneran y mueren espiritualmente sin meditación apropiada, pero florecen e irradian más vida cuando meditan. La meditación es la respuesta a un llamado interior, al llamado futuro. Algún gran imán libera y evoca en ti la luz oculta y te convoca, una etapa tras otra, hasta que encuentras dentro de ti al primer gran imán, tu Alma.

Se nos dice que el Ángel Solar o el Alma dentro de nosotros está en meditación continua y que su meditación se dirige dentro de ambos mundos: el mundo objetivo y el mundo subjetivo, o el mundo de la personalidad y el mundo del espíritu. El Alma se empeña en penetrar en los misterios de la Mónada y, entretanto, de llamar hacia arriba al peregrino que puede haber perdido su Sendero en el laberinto físico, emocional y mental.

Cuando se responde al llamado del Alma, del Futuro, el ser humano en evolución empieza a ponderar, a reflexionar, a aspirar y a meditar. Primero su meditación es muy corta, pero gradualmente se torna cada vez más larga, hasta que toda la vida se convierta en un modo de meditación. La meditación es el proceso de despertar a la realidad del Habitante Interior. Es la ciencia de entrar en contacto con el Pensador interior. En la meditación tenemos tres grandes tareas:

Aumentar la luz de la consiencia dentro de la sustancia mental, enfocándola hacia la fuente de la luz, Este es el proceso de recognición.

Absorber la luz, el amor y el poder que ingresan, asimilándolos en nuestro organismo. Este es el proceso de identificación espiritual.

Irradiar y emanar estas energías que entran, a través de nuestros mundos mental, emocional y etérico-físico, en un vivir creativo. Este es el proceso de radicación.

Cuando se logra esto, durante largo tiempo el hombre es un ejemplo vivo de belleza y un servidor desinteresado de la raza. Otra meta de la meditación es tomar contacto con la Triada y eventualmente con la Chispa, a través de un viaje muy difícil pero muy espléndido hacia el Yo.

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